Mandar versus delegar, controlar versus gestionar.

Que todo lo que hablo en este blog en relación a temas profesionales tienen que ver con la vida misma, es una obviedad tan grande como que llevo tres años en ese empeño. Así que el tema de hoy, aviso ya de antemano, está lleno de metáforas. Que cada uno entienda lo que quiera o lo que el momento le permita. Como ya sabemos, la interpretación de lo que leemos y escuchámos es propia.

Aquí, en la Península, está muy extendido separar y centralizar, todo a la vez, cuando sería más fácil dadas las diferencias obvias que existen, utilizar otro tipo de verbos más flexibles como respetar y convivir, contribuir y vincularse. Separar es sinónimo tanto de agrupar como de disociar, depende de la intención de la acción, eso es lo que le da un valor u otro.

Pero vayamos al tema, para mí hay un tipo preocupante de este modo de hacer inflexibe que promueve la desconexión, el desorden y el caos y es, la que se aplica entre lo profesional y lo personal.

O lo que es lo mismo, lo que soy el sábado en el futbol o el lúnes en el despacho son cosas diferentes, lo que digo en el pasillo no es lo mismo que lo que digo en el despacho, lo que digo en el trabajo no es lo mismo que lo que siento en casa…y eso no es separación, es manipular y promover la confusión.

No hay ninguna separación o barrera entre el yo profesional, y el yo personal.

Lo que pasa, haces y actúas en un ámbito, es lo mismo que haces, actúas y pasa en el otro, es así aquí y en la China ( *igual no he utilizado un buen ejemplo, es un tema de refranero) 😉

Esta particularidad disociativa,  unida a un modo vertical de hacer, permite la proliferación de apariencias, trajes, monos, uniformes y corbatas políticas, y el conocido “donde digo digo, digo diego.” porque hace más facil preservar tu supuesta integridad moral, porque lo justifica el atuendo según interese.

Y disculpar esta entradilla romántico-histórica, pero los días que estamos viviendo, dan para eso y para más.

¿Por qué no funciona la estructura socio-económica tan vertical que tenemos?

Aquí en la escuela, la universidad, y evidente la empresa, la justicia o el estado, pasa una cosa muy curiosa, no corre el aire de la innovación y la creatividad, ni a tiros, … – ¡Uy!  el refranero otra vez.

Es decir no avanza, no fructifica, porque es tan vertical la autopista que la permeabilidad de algunas zonas o capas que se desmarcan y que les gustaría hacer las cosas de forma diferente, les cuesta mucho impregnar de nuevas intenciones al resto y todo sigue igual.

Además se da el caso que hay demasiadas diferencias en nuestro territorio para practicar esa mala política de la confrontación que parece le encanta al estado. Eso añade a la situación conflictos y una recesión brutal, que se contola desde un centro que no confía en nadie.

Aquí, en la Península, lo habitual es que UNO manda y los demás obedecen.

Es un modelo muy extendido en general en nuestra sociedad, donde en el mejor de los caso, si este, el que manda, delega en otros, lo normal es que lo haga desde la desconfianza y el control, y entonces lo habitual es que aparezca el miedo, y en medio de una reunión, gestión, proyecto o determinada acción aparece alguien, el que manda, pidiendo explicaciones a poner orden, porque no se ha enterado de nada.

Las cosas evolucionan y cambian a medida que caminas, si participas las entiendes, sino, has de ser muy generoso y escuchar.

En este tipo de gestión centralizada, del yo mando,  las decisiones nunca van paralelas al desarrollo de lo que se este haciendo, sino paralelo a proteger los interés del que lo ha propuesto y sus objetivos a veces visionarios, porque como dijo Antonio Machado (Sevilla1875-Colliure-1939) “Caminante se hace camino al andar”. Lo contrario solo licita errores y perpetua atrocidades.

Lamentablemente este estilo tan hispánico, se da y sucede en toda nuestra estructura social y en todos los ámbitos.

Pero pasa algo más, y permitirme el alarmismo fruto de lo que veo a diario estos últimos tiempos, además aquí nos hemos acostumbrado a no aceptar responsabilidades de ningun tipo, ni empresariales, ni políticas, y si las hay, porque son evidentes, entonces aparece el temido “Aquí no pasa nada”.

Hablar de los demás como siempre es fácil, y a mi me gusta hablar por mi, y de las cosas que puedo hacer para ayudar al cambio. Y he apreciado que desde los 7 años que he vuelto a este sistema, también soy partícipe de todo este engranaje,  cometiendo un error aún más grave si cabe:

Mantener este sistema con mi esfuerzo.

Yo hago muchas de las cosas que deberían hacer otros, lo hago porque son mis principios, mi modo de entender la vida. No me gusta el caos, y soy muy consecuente con el tiempo que le dedico a las cosas, porque me va la vida, y tengo que criar a un hijo.

Es decir; si lavo platos (* que seguro para una mujer consideran algunos que es algo poco abstracto), no me dedico a romperlos, o a guardarlos sucios en el armario, y si cuando estoy con una pila alta de platos alguien me deja, uno, y otro, y otro, y otro plato sucio al lado, y me pide que lo lave…

Yo lo lavo.

Un gran error que perpetua el sistema, pero seguramente si antes habría sido más reaccionaria, ahora con las circunstancias que todos estámos viviendo siento que cambiar todo este tinglado es complicado, y sale mi sumisa y adoctrinada formación católica y pienso:

…  lo lavo, y el mundo irá mejor, y sino pongo la otro mejilla  porque me lo merezco… (*He hecho un mix)

Ya no se sostiene esta fórmula social, no hay empleo ni para generaciones Zeta, ni Gama, cada vez hay menos la clase media, y el planeta está como el otoño … Sin contar que  hay una China, no detrás sino delante, colapsando con recursos humanos y naturales el mercado y el planeta.

Aquí, mientras tanto, aun hay algunos y no pocos, que aun les funciona el “chiringuito” tal como está, y no lo dejan ni a la de tres, lo tienen agarrado por los cuernos, también muy español. Y los que realmente producen, los que contribuyen y los que lavan platos quieren que sigan allí con la vajilla y la cabeza baja.

Perpetuar este sistema es ya imposible, y lo malo es que está extendido en toda nuestra sociedad, ocurre en todos los ámbitos, dan ejemplo los listillos, los oportunistas, los que se aprovechan, y ese es el modelo.

Me vais a perdonar la frase porque es dura tan dura como la realidad, pero que lleva dias calentándome el alma

“El ser humano es el único ser vivo que mata para seguir siendo infeliz”

Ara en catalá

“El ésser humà es l´únic ésser viu que mata per seguir sent infeliç.”