Cuanto más me empeño en enseñar lo que se , más me topo con el sistema de formación en general que hay en España. Un sistema que en realidad no acaba de actualizarse con los tiempos que corren, y  que promueve la aparición de otras muchas formas de aprendizaje que complementan algo que no va bien.
Lo digo como formadora pero también como alguien que le gusta aprender constantemente , y hago en este Post referencia a la franja de educación profesionalizada, especializada, por resumirlo muy básicamente “de adultos”, y me saltaré ” irónicamente” el primer y más importante paso de la educación de nuestros hijos donde evidentemente empieza el problema de nuestra sociedad.

Una muestra del embrollo de este tema es la connotación social que Formación Profesional tiene para una generación.

Este es un paseo por el ámbito de las posibilidades que hay en relación a los estudios profesionales,  a ojo de pájaro, porque es complejo adentrarse en una revisión especifica de lo que está ocurriendo realmente en nuestro país. Algo que debería ser suficiente con detectarlo en la salud del mercado de laboral que tenemos y  para que eso pudiera activar  el mecanismo previsto dentro del  sistema que procure esas mejoras o cambio que necesitamos.

La primera barrera en la formación universitaria post licenciatura, que lo es, son los criterios de acceso como siempre centralizados imagino por el ministerio de educación, que están muy lejos de la vida laboral, empresarial y profesional real. No así en cambio los contenidos de esa oferta de Másters y Postgrados que parece estar recogiendo las necesidades de lo que realmente ocurre a nivel formativo en el ámbito laboral.  Así que cuando alguien destaca por una trayectoria “poco standart”, lo primero que recibes por ejemplo al escoger un máster complementario o alternativo a tu formación es:

-“Uy, los procesos de admisión son muy estrictos, solo es apto para….”

Luego en realidad cuando te acercas a las personas, al contenido, das con un buen coordinador, y enseñas tu currículum, las cosas seguramente mejoran, pero en general el sistema no es dúctil ni tolerante.

La primera obviedad que surge de una reflexión clara, es que si un máster es más materia de una misma materia que ocupa cinco años de la vida de un estudiante, seguramente es que no están actualizando los contenidos de las carreras profesionales, porque 5 años en  algunas carreras que tocan preferentemente temas tecnológicos son casi la prehistoria. Y eso no significa que no se den las bases de todo lo que hemos construido como civilización hasta ahora, creo que esa sabiduría es imprescindible pero mucha de esa sensibilidad a ese tipo de conocimiento histórico,  debería empezar en la escuela para adelantar la  diferenciación o la especialización según las afinidades de cada persona.

Hagamos un resumen simple de nuestro modelo, parece ser que el modelo escolar que tenemos quiere que todos sepamos lo mismo hasta una edad, nada más lejos de la realidad que vivimos, para luego prolongar el tiempo que se necesita en esas condiciones  para descubrir lo que uno quiere hacer realmente. Y si de todas forma elegimos y nos equivocamos no podremos recular con facilidad, a no ser contando y sumando años… y así sigue el modelo hablando en términos generales y sociales.

Después nos preguntamos a cerca de la situación laboral del país

La segunda obviedad que se me ocurre es la flexibilidad, “la flexibilidad de un todo no empieza en la punta” . Ser contemporáneo es permitir disfrutar de la flexibilidad necesaria para dar respuesta y amoldarse al mercado, a la sociedad y a la cultura de hoy. Una formación escogida desde una conexión personal, está en constante crecimiento y se nutre de muchísimas otras actividades que le permiten enriquecer y valorar perspectivas globales muy poderosas.

Se puede claro  ser la excelencia en una sola disciplina, en  matemáticas por ejemplo, a ser un músico concertista de violín brillante, pero se puede también tener un perfil multidisciplinar especialmente  si se trata o hay creatividad en lo que haces.

Por lo tanto es normal que la flexibilidad “laboral ” de la que tanto oímos hablar en lo medios y en política,  se trata de horarios cuando en realidad de lo que deberíamos estar hablando es de especialidades, de potenciar el trabajo en equipo, de buscar otro tipo de organización empresarial, de apoyar el crecimiento personal a través de lo que hacemos. En cambio este tema se coge por los cuernos y no desde la base, y siempre esta a la cola de las prioridades políticas especialmente de este gobierno actual, porque no entienden esas necesidades sociales ( que no socialistas). A veces me pregunto si  como padres sienten la incertidumbre que sentimos muchos de nosotros ante el futuro formativo de nuestros hijos, al mismo tiempo que  hablamos de lo que estamos viviendo nosotros.

Apunto que en ningún momento estamos hablando de dinero, de inversión, sino de visión, y ver  lo mucho que se puede arreglar cambiando fichas de lugar, o abriendo puertas.

En cuanto a la formación empresarial, aquí solo tengo tiempo de hacer un apunte no de lo necesario que es como modelo ya que activa, actualiza y “limpia” las actividades de muchos profesionales especialmente en el contexto de una estructura empresariales pública o privada de HOY.

Lo que me pregunto es porque una materia incentivada correctamente por el gobierno para potenciar la innovación y el bienestar de la población de currantes,  disculpar la expresión pero el contexto me lo pide, porque nuestra sociedad permite a tanto cleptómano aprovecharse de ello, porque el sistema no lo impide, y porque la sociedad cierra los ojos.

Una formación bonificada no es un forfait para esquiar con descuento, es una posibilidad de mejora, de cambio , ofrece la oportunidad para que un colectivo de profesionales conecten y se unan en un evento temporal para mejorar desde su pequeño jardín las cosas.

Acabo con un apunte individual que cambia un contexto social, ¡Allá cada uno con sus valores!