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¿La generosidad en el mundo de los negocios, es viable?

 

Llevo muchos días con este asunto, es el borrador de mi nuevo libro, pero además es el tema de conversación que profesionalmente acaba siempre saliendo en mi más entorno próximo hace unos días, así que le voy a poner Atención e Intención.

Soy hija de empresaria, una empresaria mujer de otros tiempos, un legado que me distingue como profesional  aunque no este bien ponerlo en un currículum. Ahora que lo pienso  sería divertido poner hija de empresaria 🙂 , porque ya se sabe que de niño las cosas se aprenden con mucha facilidad.

Ese pasado mío y de otros es el camino recorrido de una generación anterior donde se puede encontrar mucha experiencia y sabiduría. En nuestro entorno familiar/ empresarial  a menudo se podía escuchar una expresión que para que negar lo me impresionaba,  y que me sirve para poder introducir el tema de este seguro interesante artículo / Post.

En los negocios para triunfar hay que ser un …. ( escójase el término que se prefiera, la connotación no era en ningún caso positiva)

Lo primero que mi experiencia me dice, es que para ser Robin Hood has de sentirlo, creo sinceramente que no es un papel o un modo de actuar, sino que es un modo de SER y un modo de entender la vida, así que una persona que tienda a DAR lo hará en todos los  ámbitos no solo en el profesional.

Mi consejo para los que saben dar, es que lo hagan y que no se preocupen de lo que reciban a cambio, porque es como preguntarle a un pájaro si le dan algo por volar.

Pero entiendo que hoy en día esa visión en el ámbito de los negocios o incluso en entornos  laborales más clásicos en cualquier estructura pueda significar que surjan  algunas dudas del tipo:

  • Si das en los entornos laborales, ¿ Te quitan?
  • Ayudar tiene precio
  • Lo que ofreces te será devuelto con el mismo gesto
  • La generosidad profesional es un valor.

Como todo en la vida las cosas se pueden ver desde muchas perspectivas, y esta es la opinión que  comparto con otros profesionales amigos con los que tenemos cosas en común.

A veces una o tú carrera profesional  te ha llevado a hacer cosas, manejar recursos, tomar decisiones y tocar grandes áreas de influencia. Otras puede tratarse de empresarios que  son capaces de entender la globalidad de un proceso y saben perfectamente como optimizar las partes más pequeñas con su porcentaje de generosidad. En ambos casos de ese grupo de Robin Hoods,  si las cosas van bien saben perfectamente orquestar generosidad – negocio sin duda alguna, pero que sucede si ya no tienes tantas posibilidades en tu área profesional o en tu empresa.

Posiblemente sigas haciendo lo mismo y entonces te surja desconfianza a cerca de tu característica de DAR u OFRECER, y eso es lamentable. Creo sinceramente que el altruismo sigue siendo un valor  positivo en los negocios. Es una forma selectiva de conectar con personas que piensan o que hacen lo mismo que tú,  es la esencia de la colaboración, de nuestra verdadera característica social, y eso es fantástico porque en ese punto los proyectos especialmente creativos se enriquecen enormemente, y tú formas parte de eso.

Además eso no implica que no des valor a lo que haces, implica que deberías ser hábil, y sobretodo aprender sin miedo a decir que NO cuando convenga, porque eso no te hace ni mejor ni peor, a veces eso te hace ser Empresario, emprendedor y sobretodo práctico.

Quiero compartir contigo mis arquetipos básicos, como lo es la figura de Robin Hood, y que de forma inmediata te permite intuitivamente hacer una foto de tu colaborador, o  de la persona que quieras  y saber si te quieres ir al bosque de Sherwood o no. Es un sencillo esquema que clasifica sin juicio a algunos perfiles en el ámbito del trabajo y que simplemente te sirve para ahorrar tiempo a tu proyecto.

1) Los pro-activos en proyectos y trabajo, que colaboran.

2) Los receptores, osea aquellos que están acostumbrados a recibir la ayuda o la colaboración ajena, y en esa basan sus logros, lo muestren o no.

3) La posición neutral aquellos que buscan mantener en orden su parcela privada y de modo imprevisible cuando conviene están en uno o en otro grupo.

Todas las opciones son válidas, consiste en saber quien es tú interlocutor, y mirar las opciones que tienes.

Sencillamente SABER te da muchas más opciones que cerrar los ojos, que no significa no ver, y una anécdota más, dice el folklore inglés medieval que el forajido Robin Hood tenía buen corazón. 😀