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La innovación también tiene una parte de historia, olvidar significa no avanzar.

Mi paso por una empresa italiana de origen familiar que ya no existe, con más de 100 años de historia sigue siendo inolvidable, posiblemente siga en pie su edificación  ya considerada como arqueología industrial en Ponzano di Magra, pero lo que sin duda queda en pie fue la experiencia vivida.

Y lo más importante de todo aquello fue lo que aprendí de las personas con las que conviví en esa etapa de mi vida, es algo que siempre llevaré en el corazón, aunque posiblemente a muchos de ellos no los vuelva a ver.

Fue tan singular, no solo y especialmente por las personas con las que trabajé, y las extraordinarias circunstancias de la situación, sino particularmente por cada una de las manifestaciones creativas de aquella unidad productiva única en el mundo, en la cual  se respiraba  innovación y creatividad en los pasillos, los despachos, la fabrica, los silos … en el conjunto de sus trabajadores.

Durante toda su existencia, la empresa mantuvo fresco ese deseo de emprender y de innovar, y toda la institución o casi toda, entendía y respetaba ese lema. Era como trabajar en un laboratorio de ideas, y disponer de una maquinaria interna que fabricara creatividad.

Aquel proyecto acabó en manos de inversores y del juego del mercado internacional del que muchas veces los usuarios somos totalmente ajenos. Y se acabó, queda toda la innovación de la farbica diseminada por el mundo, y yo tengo un trocito pequeño de ello.

En un traslado reciente se rompió esta pieza que lleva conmigo ya unos 9 años, pero que existe desde hace casi 60 años, porque 1948 es la fecha del catálogo que pude rescatar del cierre, pero la empresa como he dicho ahora ya tendría  más de 100 años.

Seguramente ha sido suficiente ver partirse la tierra roja de esa pieza de 15 x 15 con 1 cm de grosor, con ese esmalte verde posiblemente de oxido de cobre o plomo, técnicas antiguas que se adaptaron a los procesos industriales de forma natural y sin muchas reglas, para destapar una caja de ideas y recuerdos.

Pero este post no va de producto sino de emociones y de oportunidades de cambio, la cuestión es que esta pequeña historia muestra que sin duda también pueden ser muy creativos los recuerdos, y que aquello que por alguna razón atesoras sin saber muy bien porque, puede darte muchos datos para una nueva inspiración y especialmente datos sobre ti mismo.

 

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