Muchas veces esta es la pregunta clave que se formula un emprendedor cuando su proyecto no va como él quisiera, pero más que una pregunta es en realidad un lamento o un suspiro propio de quien trabaja próximo a  sus emociones en un proyecto empresarial. Y suspirar es a veces un alivio pero una pregunta así puede ser en cambio muy reduccionista y situarte en un terreno pantanoso.

La primera dificultad de esa pregunta es el modo en que está formulada, porque ya da por sentado algo que no es positivo para ti, y para ello hay una fácil respuesta.

No estas haciendo nada mal, posiblemente estes enfocando las cosas de un modo diferente.

No soy nada amante de cosas impositivas muy típicas del Coaching para Emprendedores, como:

  1. Ya no hay otra opción …
  2. Has de hacer …
  3. El camino es …
  4. Si me llamas, te subscribes, o me dejas, yo te dire como…
  5. Lo que has de saber para …

Con mucho respecto como siempre, pero yo no creo en este tipo de diálogos, ni con niños ni con adultos, funcione bien, porque va de fuera hacia adentro, y el camino correcto es de dentro hacia afuera. En cambio lo que me sorprende cada dia más, es que el mundo de los emprendedores está cada vez más lleno de esos mensajes, que no afrontan adecuadamente los miedos derivados de embarcarte en un proyecto por cuenta propia, que todos tenemos, especialmemte los que nos dedicamos a ello.

En lo que se refiere a los proyectos ajenos, me tomo cada caso, de los que me encuentro a diario, como algo único e incomparable, porque pertenece a alguien único e incomparable, y es justa esa característica espcial lo que le da valor a aquello que quiera hacer esa persona, y donde en mi caso, la experiencia y la volutad de ayudar hace el resto.

Pero como dice mi hermana, la escritora Eva Sandoval, que por cierto acaba de sacar su último y muy recomendable libro TU PODER NINJA,  hay muchas personas que necesitan justamente lo contrario, necesitan que hagas el trabajo por ellas, que les digas lo que tienen que hacer; por eso esta el mundo repleto de ofertas a esa demanda, y eso no funciona así.

Tu puedes guiar, orientar o apoyar a alguien en su proyecto, pero es su proyecto.

Hay una muy buena fórmula mágica se llama generosidad.

Y la generosidad no es altruismo, que también está bien, pero no debemos tampoco confundir las cosas, sino más bien se trata de desprendimiento en el enfoque (* me encanta la palabra). Es decir, si yo soy experta en BRANDING, cuando trabajo me ocupo del trabajo del otro, y no del mio, seguramente por eso a mi me conocen muy pocas personas, es parte de la discrección y de la confidencialidad que supone trabajar con los proyectos de los demás.

Y a veces como es humano me quejo, como es posible que tras 3 años de trabajo, dos libros, y otras muchas cosas más no tenga la presencia mediática de muchas otras figuras que estan en los medios y en Internet, y por lo tanto tampoco la demanda consecuente.

Pues aquí está la respuesta, porque no estoy nada enfocada en esa tendencia actual de mercado, que evidentemente existe y que lamentablemnete cada vez más tiene un público que lo absorbe, y por tanto sino digo o hago lo que ese público esta pidiendo, porque además es lo que le estan ofreciendo, y hago algo de forma diferente, es dificil formar parte de esa demanda, así de sencillo, y así de simple si también lo valoramos en términos de cantidad en vez de calidad, propio del marqueting online ( * otra opción a considerar)

Tanto realismo, incluso a mi a veces me impresiona, y suena mal o raro viniendo del marqueting, pero si viniera del mundo de la autoayuda sonaría mucho mejor ¿verdad?

Hacer lo que deseo y como lo deseo hacer.

Esa es la cuestión si eres emprendedor: tu proyecto es tuyo y depende de ti, y has de asumirlo y disfrutarlo con tu criterio, así harás lo correcto.

Yo no tengo interés en focalizar mi contenido en mi persona, me apetece cambiar las cosas, poder transmitir mi experiencia única, y fluir con los proyectos únicos de los demás. Es un mensaje, más que un adoctrinamiento y poder compartir con los demas lo que vivo, lo que exploro y lo que aprendo a diaria trabajando con ellos, hace que las cosas fluyan cuando han de fluir o no se den cuando no se deban dar: lo demás es tiempo.

Así que si te surge la pregunta porque los resultados no son obvios, ni evidentes, cambia el interrogante  de formato, y vuelve a formular la cuestión en positivo y de forma copmpleta.

¿Qué estoy haciendo bien? y sobretodo que me apetece hacer.