Mi característica especial o al menos una de ella, y posiblemente la que más me define, es tener una forma muy particular de observar y entender el mundo; que unido a una capacidad adquirida con inquietud desde mi formación y mi experiencia con voluntad de representar y transmitir a los demás esa visión; Conforman mi sello de autenticidad más propio.

Lo que ocurre, es que a menudo lo olvido.

 

Mientras esperaba a mi hijo que saliera del colegio, con el sol de cara, con un poco de tiempo mental para mi, y con una herramienta increíble como mi Smartphone… otro de los dispositivos SMART que tengo en mi vida, como mi coche… y que si os daís cuenta tiene la raíz de mi nombre…(MART) y para que los que aun no conoceís mi alto nivel de intensidad son las iniciales al revés de mi apellido…(salluMART)

“Divinas Causalidades”

En este mágnifico espacio de tiempo, un término que llevaba dias en mi cabeza rondando, se ha posado en el mejor de los sitios que hay en mi: la lucidez de mi intución, una de esas ramas que tengo en mi arbol de la vida, y que a veces queda ensombrecida por mi propia sombra, y no me deja ver lo que soy capaz de ver; y me impido a mi misma disfrutar de la perspectiva clara y despejada que se necesita para ver el campo, el camino o lo que haga falta.

Pues bien, ese término, como en su momento sucedió con rentabilidad, producción, ROI … y recuerdo exactamente el lugar y el momento en el que cada uno esa palabrejas, que he utilizado o utilizaba  habitualmente en mi lenguaje “profesional” , de repente me “chirriaban” con su significado social pre-concebido, ese que le otorgamos a algunos conceptos, manias y tendencias, y que si te paras a pensar en realidad entiendes que dicen poco, o más bien lo contrario…

Reflexionar sobre la Exponencialidad ( como término) de lo que estaba haciendo profesionalmente y por ende en mi vida,  y valorar con esa escala los proyectos a los que últimamente entrego mi tiempo, y mi dedicación. Me ha provocado una revelación:

¡Será que no! , que no hay nada de exponencial en todo lo que hago, porque en mi caso, salvo por la necesidad, que la tengo, no hago las cosas por dinero, ni esperando que crezcan, ni para llegar antes y más veloz a ningun sitio; más bien lo contrario, intento vivir conscientemente el presente, y hacer en todo momento las cosas porque me gustan y porque creo en ello, y confiar, sobre todo confiar.

¡Qué poco exponencial es mi vida en realidad!.

Una gran lección de estos últimos años, tras mi época de ejecutiva “estresada”, y me permito utilizar la ironia conmigo misma 🙂 , y lo que más dificil ha sido para mi desde que soy madre,  es entender como ajustar el ritmo vital a lo que es verdaderamente importante, y acompasar el tiempo que gasto, con satisfacción y respecto a ese instante, que muchas veces se nos escapan entre los dedos, con la máxima calidad que me sea posible.

  • ¿Por que tan rápidez?
  • ¿Por que requerir a lo que hagamos obligadamente que haga crezca y se multiplique?

Todas esas preguntas que pertenecen a la esfera del razonamiento, del pensamiento inanimado y dinámico que nos mueve cada dia, y que a veces no nos deja levantarnos de la silla, cuando deberíamos.  Me ha ofrecido no solo una visión, sino una respuesta, en la imagen de una fuente ( puedes verlo en Instagram) y en el boceto de un dibujo ( lo puedes ver en Twitter), porque además del Smartphone siempre llevo una libreta y varios colores,  y en el descubrimiento a pelo, de que lo que realmente me sigue gustando que es disfrutar de observar, ver y comunicar lo que descubro y compartirlo con los demás, contigo si estas leyendo este email.

Y entender por enésima vez , que si vas en contra de tu naturaleza, sino le sacas punta a tu especialidad, o a tu talento, como quieran llamarle. Posiblemente no encuentres la autenticidad que deberias y que merece todo el éxito del mundo, como todos los demás. Por lo tanto sin duda alguna…

Se excelente contigo mismo, y con lo que sea que eres, y tómate tu tiempo para descubrirlo, lo demás llega.