Cara - Producción

Cara – Producción

 

El buen diseño y las buenas ideas deberían llegar al mercado de forma natural,  y especialmente en estos tiempos que corren es algo que  como consumidores deberíamos tener claro que significa e implica exactamente  nuestras prácticas de consumo, porque nuestras decisiones a la hora de comprar SI SON RELEVANTES.

 

Si miramos atrás muchas veces sentimos la pasión de los grandes inventos aquellos que han modificado notablemente nuestra vida y nuestros hábitos como sociedad, me refiero a logros  como la electricidad, el tren, el telégrafo, el teléfono… pero también de los pequeños inventos que conforman muchas de las cosas que hacemos diariamente, una sartén, la lavadora, las llaves, unas deportivas…

En cambio es habitual oír cosas del tipo:

Esta todo inventado.

 

Es una visión como mínimo sorprendente,  y ya en relación a este tema recientemente  escribí un post-reflexión basado en un sencillo producto como son las pinzas para colgar la ropa.

Posiblemente es cierto que cueste encontrar espacio en nuestra economía empresarial para las nuevas ideas, para lo que ampliamente se conoce como I+D. Cuando una idea nueva llega a una mesa de decisiones empresariales, el primer anteojo con el que se mira es con el del dinero, cuanto cuesta, y sobre todo si el usuario lo va a pagar, algo que reconozco haber oído  infinidad de veces, como si realmente conociéramos el futuro.

El consumidor no es tan previsible como algunos piensan.

Esta frase es aunque sencilla muy importante en el mundo industrial, si por lo que sea, un producto ya existe, aunque el nuevo mejore lo existente, por la crisis, o por la tendencia a comprar productos de exportación más baratos, por la época del año, por la idea impuesta del propietario del negocio…  cualquiera de estas premisas pueden hacer que una buena idea no salga de esa mesa, todas válidas, pero hemos de preguntarnos que tienen que ver realmente con el buen diseño de producto.

En términos de diseño industrial una buena idea no se refiere exclusivamente a la forma o a la función, sino también a la viabilidad industrial, a la viabilidad económica, a los recursos financieros de promoción, al transporte, al sistema de venta… ya en si misma debe satisfacer muchos requisitos para que en la unidad empresarial tenga cabida y esta se anime y trabaje para lanzar ese nuevo producto al mercado.

Pero la fabricación ya no sólo puede responder a iniciativas económicas particulares, también por extensión conlleva muchas otras influencias paralelas que afectan a la sociedad en otros muchos ámbitos. Por ejemplo cuando se  fabrica se consumen muchos recursos energéticos, y ese potencial, o  bien, o coste como se le quiera llamar, nos pertenece a todos y es además también un valor cambiante en nuestros tiempos diría que más incluso de lo que somos capaces de imaginar.

De nuevo un  ejemplo de un material innovador como en su día fue el plástico. Seguramente este material posiblemente hoy tenga nuevas connotaciones sociales muy diferentes al momento en el que se inventó. Especialmente a la cantidad y al total del consumo de  los productos que se fabrican con él y a su consiguiente impacto ambiental con el  tema de los residuos. En este caso la innovación y el verdadero buen diseño debería partir de otra base, es decir de la necesidad de mejora de esa situación social y medio-ambiental, en cuantas mesas de reuniones de empresas privadas existe esa premisa para la apuesta de un nuevo modelo de producto.

Realmente no creo que haya una focalización empresarial basada en el interés de encontrar nuevos modelos de producto que resuelvan el gran problema de los residuos en el mundo, algo que estamos ocasionando con nuestra super-producción.

No significa eso que no se actúe, existen claro muchas actuaciones a las necesidades de la sociedad en general, pero muchas veces no son preventivas sino fruto de una situación que podía haberse prevenido de otra forma, por ejemplo pensando nuevos modelos más sostenibles.

Eso sucede seguramente por que hay una gran des-conexión no solo del usuario / marca por mucho que con las redes sociales se intente acortar, sino de lo que  queremos como consumidores y sobre lo que nos conviene, recurro a mi experiencia como madre para entender que no todo lo que quieren nuestros hijos es posible,viable o lo adecuado, ese ejercicio de valor  requiere reflexión y responsabilidad dos cosas muy importantes en la dirección de proyectos / productos de las empresas y de nuestra economía en general.

Nuestra opinión importa y todos entendemos de todo aquello que consumimos, conocemos las marcas, lo que ofrecen, donde fabrican… y en el justo momento que tomamos la decisión de adquirir decidimos sobre todas esas cosas. Esta es una visión micro, pero que sumada acaba dando una visión macro que puede interesar a una mayoría menos concienciada. Por mucho que tanto el mercado, la economía, las empresas, los análisis de mercado intenten categorizar, agrupar y meternos todos dentro del saco, cada uno de nosotros somos diferentes y debemos esgrimir esa diferencia cuando compramos, pero con una visión de comunidad y a largo plazo porque el planeta debería ser un tema a largo plazo.