El gen del desarrollo y del crecimiento es femenino y la innovación es cosa de todos.

Innovación = mejora, cambio, perfeccionamiento, invención, originalidad, novedad…

Es necesario ya un nuevo panorama para la transformación cultural y social de nuestro país, y pasa por un cambio de conciencia de género en toda regla, las mejoras vendrán con ese cambio.

Que el gen del desarrollo y del crecimiento es femenino, es una realidad vital y natural que no está siendo tenido en cuenta en todos los ámbitos importantes de nuestra sociedad como debería, y seguimos hablando de conciliación y de otras muchas cosas que en realidad no abordan el tema de forma directa.

En este blog hay mucha reflexión  sobre innovación desde diferentes enfoques pero con una idea común. Hoy hablamos del clima social, cultural y vital español, y si existe una correcta predisposición para la innovación desde el punto de vista de la igualdad de oportunidades, si como parece el gen nos pertenece a todos.

¿ Cómo es posible?..

Que España sea el país a la cola de Europa en el nivel de participación en puestos directivos de mujeres.

Hasta que no lleguemos a la mitad justo la mitad de esa posibilidad de decisión en todos los puestos de responsabilidad compartida en todo los ámbitos profesionales de nuestra sociedad , no existirá una coherencia social entre la vida que estamos viviendo y las posibilidades que nos ofrecería otra forma de vida con un enfoque diferente.

No hablamos de capacidades, ni de experiencia,  ni siquiera de dedicación y tiempo invertido en una competencia profesional. Hablamos de incluir  una visión y una forma de hacer porque ya se evidencia un cambio de modelo familiar  consolidado en este nuevo siglo, algo que nos pertenece tanto a hombres como a mujeres. Porqué no incluir ese nuevo modelo  en forma de toma de decisiones que nos afectan a todos.

Y si hasta ahora la mujer ha liderado el cuidado y el desarrollo de una unidad familiar, seguramente hay algo en nuestra forma de entender el crecimiento y el desarrollo que puede ser interesante aplicar a otros ámbitos de responsabilidad y  en cambio no es así.

Concretamente en China es donde se cuenta con una mayor participación de mujeres en puestos directivos, un 51%,  a diferencia del resto del mundo. En Europa un 25%, en España el 21%.

Llevo muchas semanas observando  esta realidad social en multitud de casos de  mujeres emprendedoras, en activo por decirlo de alguna manera o en la sombra dedicadas a sus hijos,  por cuenta propia o por cuenta ajena. Y lo que veo es que hay un intento por llegar, una intención por hacer, pero que seguimos sin decir las cosas altas y claras. Y esta situación es algo más que talento empresarial perdido es que no ayuda a la mejora de la situación que estamos viviendo.

Haciendo las cosas de igual forma no es posible un cambio, hagámoslo diferente.

Ahora veo con claridad lo que supone afirmar que una participación par, equilibrada en cuanto a género en nuestra sociedad supondría al menos un cambio de forma de hacer y ver las cosas que tanto nos conviene.

Hoy en un periódico había un buen artículo sobre un tema lamentable, que abordaba la situación de los niños en España, una realidad que afecta a niños de todas las edades, en temas que los 54 artículos de obligado cumplimiento por los estados firmantes (ONU) no pueden quedarse en intenciones sino en derechos, y que no se dan en nuestro país porque hombres y mujeres se encuentran afectados por una situación laboral que ya no solo depende de una recuperación económica, sino de un CAMBIO EN TODA REGLA.

Creo sinceramente en las indudables capacidades masculinas para la gestión, para la dedicación empresarial, llevan toda la vida dedicándose a ello,  están acostumbrados a ese ritmo de preocupaciones, decisiones… etc. Posiblemente a ellos también se les abren nuevas perspectivas con este cambio de modelo cultural y social que estamos viendo.

Pero el problema no es ese, el problema es que hasta ahora la implicación ha estado dividida, no se ha incluido y todo tiene una forma de hacer esencialmente masculina en el mundo de los negocios, es necesario que las entidades se impregnen de una nueva cultura enfocada en las personas y no en los géneros, nuevos esquemas más flexibles, donde los intereses de vida conformen el panorama laboral y no al revés.

Este es el siglo de las aptitudes, de la técnica, de las habilidades, de la practicidad y sólo así lo que crezcamos o lo que nos desarrollemos como especie será sostenible.

Las empresas que apuesten realmente por esta diversidad lograran atraer nuevos talentos y fomentaran la tan apreciada creatividad, y colaboraran con este cambio social que necesitamos ya todos..

…hombres, mujeres y sobre todo nuestros hijos, los adultos del futuro.