comillasA veces perseguir un objetivo de perfeccionismo en aquello que hacemos le resta autenticidad y vida a la acción.

Hacer por hacer, dibujar por dibujar, diseñar por diseñar, pensar por pensar… parece que ha dejado de estar de moda.

Porque últimamente las premisas sociales más extendidas son la productividad y los objetivos.

Y muchas veces en esos actos espontáneos sin fin, se encuentran muchas de las respuestas que buscamos en nosotros mismos, y en esa autenticidad nacen cosas nuevas.

Me encanta hacer referencia a la metáfora visual de encontrarse un colectivo empresarial reunido en un meeting  un motivador lunes por la mañana, y ver a alguien garabatear un hoja de su libreta con su bolígrafo…

¿ Creéis que no significa nada más que no pone atención en lo que dicen?

Detrás de nuestra más insignificante espontánea creatividad se esconden grandes cosas.

Por ello  me gusta concebir  la creatividad como una actitud, como una forma propia y libre de representar la vida, algo que en si mismo no busca nada en concreto, aunque evidentemente también  por consecuencia se materializa en una obra, y a veces esta acaba dotada de toda la concreción necesaria para un proyecto creativo empresarial.

Esa actitud creativa equivocadamente entendida gracias a nuestra educación NO DEBE TENDER NUNCA A LA PERFECCIÓN sino a la EXCELENCIA que es muy distinto.

Aun me impresiona mucho oír a alguien decir que  no puede pintar, ni fotografiar, ni dibujar … porque no sabe. Por que en realidad no hace referencia a la acción, sino al resultado, y además se debe estar comparando con REMBRANDT imagino…

Lo triste es que esa persona  pierde una herramienta vital creativa de conocerse a si mismo, de tomar perspectiva de lo que siente o de lo que ve ,y sobretodo de comunicarlo a los demás, abriendo una vía de diálogo nueva.

Cuando uno es creativo lo hace lo mejor que sabe, y eso ya tiene un enorme valor.

Es casi extraño que lo diga alguien que se ha examinado de multitud de disciplinas creativas  como grabado, escultura, dibujo 1,  dibujo 2, fotografía 1, dibujo técnico, cómic, antropología…

¿ Cómo se puntan esas disciplinas?

No importa, era solo una reflexión espontánea, lo importante es que de todo se aprende y que te aprueben o no, con título o sin él, uno llega a la excelencia simplemente haciendo las cosas con pasión, amor y dedicación y eso enriquece.

Nos referimos o tendemos a la perfección cuando insertamos esa obra en un entorno determinado, entonces es un fruto condicionado por un contexto social, económico, mediático… toda una autopista de opiniones sin fin que parecen entender todos sobre lo que es la perfección.

Yo incluso en un contexto profesional prefiero valorar una obra como adecuada o no adecuada y no hablar de perfección.

Cuando una obra  se crea para ese contexto determinado rresponde entonces esa creación  a esa autenticidad creativa espontánea  de la que hablábamos al principio o esta diseñada, pensada, producida y fabricada para un objetivo en concreto.

Si nos hacemos una idea de cuantas disciplinas actualmente tratan de descubrir el objetivo, como el marketing, google, posicionamiento web técnicas de mercado, audiencias, medios, publicidad, ventas… veremos cuanto de lo que se crea responde a esas directrices que buscan la perfección.

A la pregunta de cuantos productos llegan al mercado sin un objetivo claro, con la misión de ser, y de cambiar las cosas porque son en si mismo conceptos nuevos, innovadores y auténticos, la respuesta es:

POCOS

Para todas esas disciplinas hacer eso hoy un suicidio, y mañana un caso de estudio.

Cuando la obra trasciende de la idea o la visión del creador y de sus motivos, para entrar en un código regido por un mercado comparativo, masificado, lleno de gustos y opiniones, sencillamente ya no estamos hablando de creatividad sino de otra cosa.