Una de las variables que más afectan a los proyectos de los emprendedores, y especialmente a las personas que los lideran, es la cantidad de tareas que se necesitan realizar para crear un proyecto con presencia y permanencia en el mercado.

Hoy, ya no es posible solo, tener un buen producto, hay que saber gestionarlo, comunicarlo y saber venderlo.

Centrarse o poner el foco en un lugar donde pasan muchas cosas constantemente ( EL MERCADO) , y hacerlo muchas veces solo, es una odisea.; por eso yo apoyo y promuevo constantemente los equipos de trabajo y utilizar de forma coherente las facilidades de la tecnología.

Pero sobretodo, cuando uno sienta presión, hacer algo tan sencillo como pararse y pensar.

Casi todos, o muchos de los emprendedores, por eso lo son, empiezan sin dinero, o con muy poco dinero, y esa es otra variable que condiciona mucho los proyectos que se inician, no tanto por la limitación de los recursos, que también. Sino por la importante necesidad de saber como  gestionar esa situación de incertidumbre y preocupación que se genera en cuestión de supervivencia a los propios emprendedores, cuando se dedican a hacer algo sin un ROI asegurado, porque ellos son el motor de lo que hacen.

Y como cuando uno decide pasar por un rio, se arremanga o se quita los zapatos para llevarlos en la mano, a veces aceptar el rio, en vez de esperar con facilidad el resultado inmediato, es una buena estrategia.

También lo es, poner en cada casilla lo que toca, y si por ejemplo es la producción la que está consumiendo más energia, y produciendo menos resultados, concentrase en esa fase.

Si la preocupación es: la definición del producto y sus conexiones con el mercado y la competencia, ocúpate de hacer esa tarea de forma consciente porque posiblemente sea la puerta que nos abrirá otros caminos.

Tener en cuenta y reconocer que se ha de promocionar, explicar y comunicar aquello que estamos llevando a cabo, es otra de las cosas imposibe de obviar, pero hay que hacerlo cuando toca.

Son muchos los flancos, tareas y temas que se han de tocar cuando empiezas un negocio, por eso la gestión es prioritaria,  y lo que muchas veces sucede es que durante el camino, con la cabeza puesta en aquello que hacemos, conviene volver a levantarla para poner los objetivos de nuevo encima de la mesa, y como dice mi amiga Carmen no vale escudarse en pensar” Si el objetivo es ganar dinero o vivir tranquilo… ” porque esa valoración y necesidad pertenece a nuestra naturaleza más humana, y como planteamiento está bien, pero supone desenfocarse y  entrar en un universo demasiado amplio para encontrar la estrella o la inspiración que te marque el rumbo adecuado y que te ayude a seguir el camino.

Si sientes esa inquietud, es lo más normal del mundo, confia todo lo que puedas en ti, y abre bien los ojos para ver lo que haces.

Centrar los Objetivos, significa que si queremos fabricar bicicletas, el objetivo es ganarse la vida con ello, conseguir que las bicicletas sean un producto y un negocio rentable para quien las fabrica. Si nos centramos tan solo en fabricar bicicletas, lamentablemenete no funcionará. Es importante, no perder de vista que han de ser rentables,  porque ahí está la diferencia, y es lo que convierte hacer algo en un negocio, y para que eso ocurra hay que hacer muchas cosas.

¡Pues hagámoslas!

Empecemos juntos entonces: Para mi, existen dos tipos esenciales de proyectos que tienen cosas en común en el inicio del planteamiento como Start-UP pero recorridos diferentes:

  1. Aquellos proyectos que hacen o mejoran algo que ya existe y se conoce en el mercado, y por lo tanto han de hacerse un hueco, mostrar sus diferencias y bondades y competir con lo que ya existe.
  2. Aquellos que aportan algo nuevo que no se conoce, ( * llamada innovación) característica mucho más atractiva para atraer la atención de los inversores, que buscan esa oportunidad creativa de los emprendedores, y que apuestan por beneficiarse del esfuerzo que supone crear un hábito, un consumo o una  necesidad nueva en el mercado.

En ambos casos, y para simplificar algo que parece y es tan serio; el denominador común de estas dos tipologías de proyectos es el mercado, es decir el usuario final, es decir tu y yo 😉