He intentado escribir este artículo después de mi viaje al corazón industrial de Alemania ( uno de ellos), y se me hace difícil. Al final he descubierto que la razón es que hay melancolía en ello. Yo me formé allí, y trabajé en un mundo profesional donde las cosas son muy distintas a las nuestras, entiendo nuestras como España.

Que una población relativamente pequeña viva de un sector industrial es algo ya dificil en España, que no tenga que ver con algo histórico, con la alimentación y otras características cada vez menos industriales y sobretodo cada vez con menos contacto con innovación industrial.

Que sea de la mano de tres generaciones de empresarios que aman y creen en lo que hacen, también.

Que un infortunio ( como un incedio) sirva para que la competencia de ese mismo sector se una para ayudar a los competidores, es también un ejemplo escaso.

Que cualquier trabajador tenga su importancia, y un status en la cadena productiva, sin prejuicios jerárquicos y sabiendo su importancia vital en el total del proyecto y que además le permita vivir de un sueldo digno, justo para que ayude a activar la economía de su entorno local, también.

Y así estoy hace unos dias, con un montón de reflexiones que parecen inconexas pero que en realidad pertenecen al mismo discurso activo que llevo manteniendo hace unos años con el objetivo de cambiar y mejorar las cosas.   Existen en otros países otro tipo de cultura industrial, otro tipo de tejido social y económico,  formas competitivas de fabricaciones sostenibles, no solo para el producto sino sobretodo para la sociedad a la que pertenecen y que les da vida.

Asi, que concluyo con unas pocas fotos que cuelgo en facebook de mi visita, y algunas frases que seguro me llevaran a algún sitio,  ha querer seguir cambiando las cosas, pese que una vez más decir las cosas tan claras aquí tampoco es un valor reconocido.

Detrás de un gran marca, hay teoría, conceptos y pensamientos; estos se convierten en conocimiento y este a su vez en un buen producto.

Por lo tanto pensar es tan rentable como la mano de obra.

Fabricar con cuidado, con detalles, como si cada producto fuera para una persona es la filosofía made in Europe que necesitamos de base para nuestra economía.

Dejemos las producciones baratas a gran escala, no justificadas, con algo que no sea el precio.

Todas las personas pertenecientes a una estructura empresarial industrial son piezas claves y el valor más importante de ese proyecto.

Pensemos en personas, y no en términos económicos cuando hablemos de empresa. Especialmente aplicable a las actuales empresas de negocio que hay en España.

Calidad versus Cantidad la clave de la industrialización sostenible del futuro. Grifos que duran una vida, ” sin miedo”.

Es necesario una nueva dimensión de la productividad y una cultura del consumidor con más rigor y valores.

Innovación es creer en lo que uno hace, y mantener la ilusión de llevarlo al mercado y compartirlo con los demás.

Las ideas nuevas, es decir la creatividad y la innovación es el mejor motor de cambio para nuestra economia.