“Un buen comienzo para mejorar en general la situación económica que tenemos sería ser mejores personas.”

“ Muchas de las escuelas de negocios han buscado el beneficio como único objetivo de un proyecto empresarial.”

Frances Cabana

Oí el otro día a este sabio sin conocerlo antes, decir este tipo de sentencias llenas de sentido común y me emocioné. Entre otras cosas porque me sentí muy próxima con aquello que valoraba y eso me llevó a no sentirme tan sola. Venimos de mundos profesionales distintos y somos de una generación diferente, y bien debe ser que ambos motivos o razones son suficientes para unir a personas en criterios u opiniones comunes, es decir que ni la edad ni la actividad laboral separa a nadie.

En cambio lo que yo siento es que el panorama social, cultural y laboral sigue abocado a la división, a la especialización y a la separación , cuando en realidad eso demuestra que no nos lleva a ningún sitio. Entonces es evidente que un cambio de paradigma es necesario y que ir en pos de los valores, la globalización, la cooperación en cualquier acto de emprendeduría podría cambiar las cosas. Seguramente en un principio a pequeña a escala y luego en consecuencia se podrían crear nuevas reglas del juego económico en los mercados. Comprobé con sus palabras de experto lo que ya sabía y llevo practicando hace años en mi forma de hacer y gestionar mi actividad laboral, los valores SI importan y …

“La economía que olvida que es una discplina humana destinada para las personas, se convierte en NADA útil para estas y su mundo.”

 

“Si tan solo en el proceso de desarrollo de un proyecto empresarial le diéramos el valor colectivo de sostenibilidad y no tan solo al target objetivo que se busca. Si toda empresa fijara en su ADN el valor de colaboración imprescindible para habitar igualitariamente este planeta, las cosas hoy serían diferentes.”

 

Doy clases en la universidad sobre creación de marcas y centro mis lecciones en el aspecto creativo, innovador y en los valores humanos enfocados en esta actividad. Explico día si y día también a mis estudiantes que no se pueden crear, comunicar ni desarrollar marcas que no tengan esa misión y valores en sus cimientos, que las palabras bonitas sin intenciones bonitas y reales no valen.

Pero se que eso no es lo que desean oír, eso prefieren sentirlo en diferido como espectadores de un anuncio de Nike, y comprando la ropa de esas marcas ya creen formar parte de una forma diferente de hacer las cosas, cuando en realidad eso solo es un modo de vestir, aunque afortunadamente no todos. Ellos o muchos de ellos han venido a la universidad ha estudiar teoría, reglas y normas, y lo que creo que realmente importa es que les enseñen a pensar y lo que siento que ocurre es que cuanta más libertad ofreces para pensar, crear y planificar más perdidos se sienten, aunque no me extraña.

Yo de mi larga experiencia no solo en los momentos buenos, sino especialmente en los malos abstraigo que en realidad se poco, y busco en mis propios recursos la flexibilidad de la adaptación, algo que no encuentro en el mercado que nos cobija a todos, a nuestras empresas, a los proveedores y a los clientes, a los profesores y a los estudiantes…

Cada vez que salen a tema estas figuras opuestas igual que el emisor o el receptor busco que no entiendan el concepto desde los contrarios, que uno puede estar y debe saber estar en una y otra posición y que eso hace rica las experiencias profesionales y personales, aunque muchas veces choque con la cruda realidad en cuanto salgo de clase.

Esta manera de hacer economía que nos envuelve HOY no funciona y lo peor es que es el caldo de cultivo para prácticas deshonestas que todos o muchos avalamos o con el consumo o callando.

Es necesario cambiar las cosas.