creatividad_y_naturaleza

 

 

A veces cuando estás muy cerca de la naturaleza te preguntas para que quieres la creatividad.

Este es un post algo nostálgico prefiero avanzarlo, pero reflexivo y con intenciones bonitas.

Siento que hay que ser sincera y que ella, la naturaleza ya es perfecta en si misma, y que no necesidad aderezos, ni inventos. Pero en cambio cuando vuelvo a la vida urbana, de momento, siento lo contrario, que debemos inspirarnos en ella, y mejorar, mejorar todo lo que podamos nuestro entorno y sobretodo nuestra forma de vivir.

Más en sintonía con ella, con sus reglas, con sus ciclos.

Me gusta recorrer el territorio, el mio, el del país vecino, no importa cual…, y hoy recorriéndolo, me he acordado que mi trayectoria  profesional ha convivido siempre en entornos naturales magníficos donde se daba la industria,  el diseño y la creatividad a la vez compartiendo el mismo lugar, de la forma más respetuosa posible.

Reflexionando tal vez parezca una trayectoria atípica de un creativo, aunque no tanto con un perfil industrial, como yo siempre decía las fábricas no estan en Paseo de Gracia o en la Castellana, y a mí siempre me ha gustado estar cerca de la unidad productiva.

En cualquier caso esa experiencia fue muy  enriquecedora para mi y también porque no decirlo,  sacrificada por los desplazamientos que eso implicaba si continuabas por aquel entonces sintiéndote urbanita. En aquella época, mi atención estaba centrada en recorrer el mundo, en empaparme de todo lo que se hacía fuera, en realidad lo más que utilizaba como urbanita era el aeropuerto, pero ese también es un signo distintivo de la vida en una gran ciudad.

Me acuerdo muchas veces de Joan, sabio, conocedor de su territorio, siempre me decía que no entendía porque quería conocer el mundo sino conocía las plantas que crecían aquí. Han tenido que pasar diez años y muchas cosas para que entienda esas palabras que no olvido.

Era inspirador, motivador ver cambiar las luces del día mientras iba y venía de mi lugar de trabajo, me daba tiempo de vivir el ciclo completo de una jornada en diferentes épocas del año, a distinguir el cielo, a valorar el clima… basicamente a salir con el día y a  volver con él.

También del mismo modo, sentía que esas actividades daban vida a otra parte del territorio que no fueran solo las ciudades, que permitía desplazarse y sobretodo dar trabajo a quien no quería moverse de allí.

Muchas de esas empresas, hoy ya no existen. Si, por el contrario hay otro tipo, pero no acabo de ver la creatividad en ellas, veo centros logísticos, espacios o naves que responden claramente a ubicaciones más económicas, que está bien, pero  me pregunto que pasa con la creatividad y las empresas que las potencian y viven de ellas.

¡Vamos a dejar esa actividad toda para las oficinas de las grandes ciudades!

Y que hay de la artesanía, de los materiales, de ese contacto directo con lo que tanto nos gusta emular como es lo natural. Hay muchas zonas en Europa, sin hacer falta nombrar país, donde es difícil ir a un núcleo rural y no encontrarse con un artesano que te sorprenda con su trabajo u obra.

Para mi sincera y emotivamente, ese ha sido siempre mi principio favorito de un proceso industrial, la artesanía.

Tal vez este Post tenga un sentido menos positivo de los que normalmente suelo escribir, pero una crítica constructiva, o una imagen costumbrista de un país que necesita GANAS y buenas ideas, no viene mal. Así que prefiero catalogarla  entre las muchas y buenas intenciones de querer cambiar las cosas.

Si quien lee el Post conoce iniciativas artesanas, creativas deslocalizadas en el territorio este o cualquier otro, me encantaría darle eco y sobretodo compartirlo.