En otras ocasiones ya he comentado este importante tema, sobre la valoración, aprobación de un proyecto personal por parte de terceros.
Una valoración negativa en el ámbito  empresarial, editorial… etc.  está condicionado por muchas cosas que a veces no tiene que ver con el proyecto  en si mismo, especialmente cuando se trata de obras, creaciones, creatividad y más intangibles.

Es fácil entenderlo cuando se ha practicado desde todas las perspectivas, desde la valoración o desde el sujeto valorado. Pero es cierto que especialmente en un proyecto o marca personal las cosas se ven de forma mucho más intensa porque hay una mayor implicación emocional con el proyecto en si.

En ese caso es muy importante saber aceptar críticas con objetividad y perspectiva, a veces casi como si la cosa no fuera con uno mismo, el desapego es también una poderosa herramienta de futuro.

Hay también una forma de conseguir hacer las cosas de diferente manera para lograr resultados distintos a los obtenidos hasta ahora, que no sean desde la resignación o el resentimiento, y es desde:

la ACEPTACIÓN y la AMBICIÓN

La primera vez que oí hablar del tema de manos de un experimentado coach, me pareció que pertenecía a otra dimensión más emocional que profesional, pero con el tiempo descubrí lo importante de alinear los dos mundos.

Cuando recibimos una valoración desfavorable, estamos bastante  acostumbrados a bajar la cabeza y volver al pupitre cabizbajos para rehacer el ejercicio de nuevo  según las directrices que nos manda el VALORADOR, si me permitís la metáfora. En nuestro sistema de aprendizaje social no nos han enseñado a confiar en lo que hacemos y seguir adelante.

Sin embargo esa es una cualidad que el conocimiento de uno mismo le permite conquistar con el tiempo, y con la intención de controlar lo que uno siente y transmite, y conseguir poco a poco desprenderse de los juicios de valores  para concretar y alistar  las oportunidades o las imposibilidades que nos vamos encontrando en el camino.

Es importante darle el justo valor a la aceptación ajena, y valorar en cada momento que posibilidades se nos abren y cuales se nos cierran, con la misma perspectiva que uno actúa por cuenta extraña.

También de algún modo re-formularse las preguntas que puedan dar respuesta propia a nuestras dudas es muy interesante para poner luz en el camino de un proyecto personal, lo mismo que separar convenientemente los condicionantes que algunas situaciones que pueden estar ejerciendo cierta presión a un proyecto de emprendeduria.

Aquí te dejo algunas reflexiones en primera persona, para valorar tras alguna evaluación negativa:

1 ) ¿ Crees que lo que estas haciendo ahora tienen sentido?

Mi respuesta HOY es SI

2) ¿Independientemente de lo que opinen los demás?

Y vuelvo a responder SI.

Entonces a que tienes miedo o que te preocupa…

Muchas veces esa respuesta pertenece más a nuestro yo más personal que al profesional,.