Personas que hacen posible, lo que los demás no ven. Personas que crean a partir de su imaginación y experiencia  cosas nuevas para otros, ¿O para si mismos? esa es la cuestión…, son los seres creativos.

Independientemente de este detalle, son seres generosos por definición, porque ofrecen lo que tienen a los demás, y a menudo también lo que son.  Ponen en sus actividades y disciplinas todo lo que sienten y saben…  A efectos prácticos focalizan su pasión en los objetivos que le propongan, de dentro hacia afuera, y convierten aquello que les procuran en algo diferente.

Se llama creatividad, innovación, diseño o confianza en ellos mismos.

– Marta Tramullas

La creatividad cambia nuestro mundo

Son una parte de los profesionales que en muchas disciplinas distintas, cada vez más inmersas en la productividad, y el mundo empresarial, hacen posible lo imposible. Y el término imposible, no viene utilizado como sinónimo de inalcanzable, ni tampoco improbable, sino como ideal, como imaginario y también como excelente.

Los creativos 100% buscan siempre la excelencia, o casi siempre que pueden, los recursos y los clientes son el último jurado, y el verdadero modelador tardío de las grandes ideas que tenemos todos en el mercado. Este tipo de personas imprimen un elevado tanto por ciento de si mismos en sus obras, es más que una identidad, muchas veces está de forma explícita, la identidad de otro.Trabajan con la inspiración, el análisis, la vista hacia todo lo que les rodea, y también los referentes, son seres que no copian , interpretan o co-crean con otros.

(*) El intrusismo y la sustracción deliberada de ideas ajenas es un tema para otro momento.

Y si, es agotador,  sobretodo para la generación “senior” por llamarles de algún modo. Con el tiempo, estos seres creativos después de años de exigirse ese innato nivel profesional tan sublime, más de uno acaba exhausto y sobretodo cansado de convencer a los demás.

Aquí la experiencia es un grado, por ello si es de la mano de una marca personal reconocida mucho mejor. Es entonces cuando tu forma de hacer se convierte en un sello y una garantía de que aquello que haces, lo haces bien. Con ello viene el reconocimiento, la aceptación casi sistemática de los clientes, y cierta facilidad para poder hacer lo que te gusta. Si por el contrario el profesional es de modo “silencioso”, y su trabajo  ha quedado en el anonimato, o ha dejado su autoria en un segundo plano, cosa que ocurre con la gran mayoría de profesionales, entre otras cosas porque el mercado tiene un cupo de personalidades reconocidas para cada sector. Entonces el factor tiempo actúa de otra manera.  Para los que no se ven, aquello que hacen o han hecho, muchas veces se desvanece con el tiempo y a veces con la edad, defender una autoria, o una capacidad es más complicado sobretodo en ámbitos intergeneracionales y tal como está el mercado creativo.

Conozco a muy buenos profesionales, que sin ese reconocimiento ganado, dejan de vender sus capacidades al mundo empresarial para volver al inicio y encerrarse con su pasión, fuera de los sectores y círculos profesionales. Uno se cansa de recordar “batallitas” de su curriculum, y verse las caras con su ego, sin quererlo, constantemente.

Una gran parte de las tareas de estos creativos, trata de convencer a los demás para que crean en ellos, ganarse la confianza de algún proyecto remunerado en el mejor de los casos, para que le dejen hacer algo increíble, y para ello invierten una gran cantidad de intangibles y recursos.

Trabajar con esos seres, es apasionante, nunca te falta temática, ni objetivo y la búsqueda de nuevas soluciones es continua, y de nuevo agotadora.

Como tratar esa productividad creativa desde el punto de vista personal.

En cualquiera de los dos casos, silenciosos o famosos, porque la exposición social es la misma con mayor o menor intensidad, como la exposición solar, ;).

Se trata de cuidar en primer lugar y de forma impecable, a la persona, respetando su tranquilidad para crear, su ritmo, y cerrando de la forma más positiva, los ciclos de exposición a la valoración ajena, es decir que pase lo que pase, estar satisfecho con uno mismo, mantener fresco y puro nuestro amor propio es esencial.

Imagina como se siente alguien que esta horas, semanas y meses trabajando en un proyecto ajeno para presentarlo, una apuesta personal para ganar un concurso, cliente o proyecto, a sabiendas que hay grandes genios como tu haciendo lo mismo, y no se da. En ese sentido y aunque parezca un tópico, lo que se me ocurre es citar la excelente frase del genio de Machado:

“Caminante, se hace camino al andar”

Ayer, volviendo de una de esas maravillosas experiencias de mi entorno profesional, exhaustas sesiones de magos, donde el escenario disfrutaba de una buena programación, es decir habían muchas garantías de éxito, y por lo tanto la vuelta era relajada y con pocas ocupaciones.  Mientras conducía, escuchaba una entrevista de radio, y como un rayo revelador,  oí lo siguiente:

Preguntaban a personas ya jubiladas, o no en activo, y por lo tanto de cierta edad, si tenían impresoras en sus casas, una de esas encuestas sociales, que mezclan un montón de cosas, pero que son amenas de oír.

Y allí estaba José, un oyente, que llamaba su mujer para decir que en casa, ellos tenían tres impresoras, una en blanco y negro, una en color, y una 3D, donde José hacia las tapas de los Tupperware a medida ( imagino que se perdían). Él las diseñaba, hacía los planos, y las materializaba. José era jubilado, técnico, y un apasionado…

Realmente el mundo ha cambiado mucho, pero la creatividad se lleva en las venas y es la mayor de nuestras cualidades para seguir transformando la vida, especialmente la de cada uno.