Nos alejamos cada día más, y poco a poco, de la era industrial iniciada en la segunda mitad del siglo XVIII en el Reino Unido, razón tal vez por la que el inglés es el idioma de los negocios.

Hacer, siempre ha sido importante para el hombre, pero pensar también.

Me gusta divagar acerca del origen de algunas de nuestras capacidades más innatas, y reflexionar si llegó antes  la manipulación de la materia que nos envuelve o el pensamiento de que hacer con lo que nos envuelve, es algo que me provoca una sonrisa y que sobretodo ha dejado de inquietarme, especialmente desde que soy madre.

El racionalismo, también europeo, llegó antes de la revolución industrial, hacia el XVII como una corriente filosófica que acentuó el papel de la razón en nuestro sistema de pensamiento.

Pero volvamos a la primera revolución industrial que transformó lo que hacemos y pensamos incorporando al sistema de “hacer” las máquinas, esos maravillosos mecanismos ingeniosos que hacían las cosas, más rápido, y a grandes cantidades, de forma más estable y controlada, y que visto de otra forma, separó la “fuerza” humana de la capacidad de crear cosas, y cambio para siempre jamás, la medida “humana” que teníamos de todo.

Si el ser humano está en contacto con su propia medida, hay cosas que no hace… cuando sobre dimensiona lo que es capaz de hacer, se desconecta no solo del entorno sino de él mismo.

Pero para crear cosas, había que pensar, y mucho, solo que al principio substituir el “handmade” o hecho a mano que en su momento evolutivo, dio lugar a los oficios, los talleres, los maestros y los aprendices, ya nos tuvo entretenidos, y entonces pudimos ofrecer a nuestras necesidades, ya no tan básicas, un concepto que denominamos “consumo”. Mecanizar soluciones para nuestras necesidades fue tan solo la primera parte de ese proceso de cambio enorme, y un momento clave de nuestra historia que supuso para nuestra vida social y especialmente económica la instalación o las bases del capitalismo y de la economía global que “disfruta” el planeta hoy en día, buscando nuevos mercados para producir y vender.

Y lo bueno, o lo malo de nuestro ingenio, es que no se toma nunca unas vacaciones, y que hay en la posiblemente nueva revolución tecnológica que estamos sufriendo todos, y sin descanso para la reflexión, la transformación ya esta encima nuestro, y el planeta es el que es, de momento no hay más.

Y digo encima, porque no se donde colocar todas estas ventajas en herramientas que nos hemos inventado, y con una perspectiva de “enano” o micro como es la mía, cada vez que disfruto de una reunión, de un proyecto empresarial, descubro que es cierto, que esas ventajas están aquí, más o menos de forma democrática, o gracias al dinero que posee cada uno, que se ha quedado definitivamente en nuestra cotidianidad,  y no acierto a saber hacia donde vamos.

Lo mismo que pasó en el momento en que las primeras máquinas nos facilitaron el movimiento y la comunicación básicamente, ahora nos seguimos moviendo más rápido y podemos decirnos no se si más cosas o al menos que los mensajes lleguen a más sitios.

¿Qué no ha cambiado?

Pues básicamente nosotros, siento que profesionalmente seguimos enfocados en hacer y no en pensar, es fácil cuantificar las horas que hace un mecánico, y no las horas de un consultor, y no me refiero a las “grandes” consultoras que si tienen su “cache” claro, sino cuanto vale en nuestro circulo profesional próximo que alguien piense o que alguien haga.

“A la misma sociedad, le da miedo que la sociedad piense.”

Así que tras este análisis que inicia amplio pero habla de cosas que pasan de forma corriente siento que no hemos cambiado nada, que seguimos en una sociedad tecnificada al máximo que no se ha puesto al día, porque sigue anclada en el primer cambio que supuso esa revolución o transformación industrial en el trabajo manual. Y especialmente en la formación de las generaciones futuras, es necesario que nuestros hijos aprendan a pensar no solo en soluciones para cambiar el mundo sino en aprovechar las pequeñas oportunidades que se irán multiplicando con la repercusión real de tantas facilidades que tenemos, sino piensan, que van a hacer ?¿

Han de empezar a cambiar las cosas que se instalaron hace ya mucho tiempo en nuestra sociedad para mejorar nuestra vida de forma local, y la suma de estas han de tener una repercusión Global, es importante porque ahora podemos hacerlo y contarnoslo unos a otros.