Hace dias que vengo oyendo una frase que me ha hecho pensar. ” Si quieres ir rápido ve solo, pero si quieres llegar lejos mejor acompañado”

Cuando decidí publicar “EMPRENDER EN FEMENINO” más que acabar un libro, sentí que iniciaba una etapa nueva en mi vida, algo que venía trazándose desde el dia que fui madre.

Todos los libros tienen dos historias: la que explican y la que los convierte en libro.

Muchas veces, y como a mi, es posible que le haya ocurrido a otros muchos escritores, antes de decidirme a que viera la luz mi escrito, lo corregí y re-escribí en múltiples ocasiones, posiblemente fueran las dudas, el miedo escénico, o tal vez la soledad de la escritura, porque en mi caso, allí solo estábamos dos, el libro y yo, o eso es lo que por entonces pensaba.

Pero me equivoqué,  habían otras muchas personas que querían hablar de lo mismo, y eso más que quitarle valor a mi mensaje, fue una revelación y un apoyo de gran valor que descubrí un día en la biblioteca.

El libro nació y fue mi diario de abordo durante los dos años que tuve el valor de cambiar de vida y de focalizar mi atención en lo que consideraba más importante, mi hijo. Esa decisión” sin red” me llevó al magnífico mundo del auto-conocimiento.

Nada sucede por que si, aunque solo pueda ser valorado de este modo con el tiempo.

De hecho lo más maravilloso para mi de una maternidad o paternidad, es la oportunidad que nuestros hijos nos ofrecen de seguir aprendiendo cada día.

Otro igualmente significativo, es el necesario ajuste del concepto tiempo, especialmente si tu camino llega de un mundo profesional como el mio.

Durante esos dos años, esos escritos me hicieron compañia, en una supuesta soledad que me devolvía en forma de reflexión todo lo que estaba viviendo desde mi maternidad y en relación especialmente a mi carrera profesional, pero de mismo modo también sentí que no podía ocurrirle a nadie más.

Hay seguramente algo de solitario y aislamiento en la escritura.

Lo anecdótico de lo que os estoy contando, es que una de las veces que lo corregí y ya me preparaba para publicarlo sentí que necesitaba ampliar mi visión. Buscar modelos y referentes sobre mujeres del pasado y sus profesiones porque empecé a sentir la necesidad de descubrir, que eso que yo sentía debía sentirlo alguien más.

Y por ello empecé una búsqueda larga de libros, de historias, de artículos sobre casos de nujeres que hubieran tenido una profesión y que hubieran sido madres, en otros tiempos y que hubieran escrito sobre ello. Y si bien encontré datos, de su puño y letra pocos.

Quería saber como lo habían hecho ellas, como habían afrontado esa dualidad que en mi caso cambiado mi vida, que visión tenían de su entorno y de la sociedad que les había tocado vivir. Y la verdad es que en este último aspecto creo que me sentí una privilegiada, porque la historia de las mujeres viene de un largo camino histórico” lleno de piedras”.

La sopresa es que sin intención clara, esa decisión de encontrar referentes que compartieran temática con mi libro, ya era en sí, un acto de colaboraración y cooperación con una causa común, y me suena muy extraño cuando lo escribo, pero la misma soledad que me permitió o que me motivó escribirlo, me llevo de la mano a encontrarme no solo acompañada y comprendida por otras muchas mujeres que en mayor o menor medida explicaban o contaban experiencias parecidas, sino el convencimiento que hay muchas formas de colaboración y de cooperación y que algunas o casi todas pasan por conocerse a uno mismo y saber que intenciones le mueven para poder ponerlas en común con personas que sienten de forma parecida a nosotros.