MOTIVO o OPORTUNIDAD

¿ Qué nos mueve realmente a hacer las cosas?

Para una generación acostumbrada y centrada profesional y personalmente en los objetivos desde un enfoque exterior. Muchas veces las cosas suceden por razones que parecen trascendernos, pero que en realidad tienen mucho que ver con nosotros. Y eso sucede tanto de proyectos profesionales como evidentemente de la vida porque en realidad ya sabemos que todos está relacionado.

A veces el motivo por el que se hacen las cosas queda enterrado en horas de trabajo y dedicación, y esa misma corriente y fuerza nos empuja sin poder reflexionar al respecto. Cuando en realidad lo que ocurre es que si hay síntomas de que algo no anda como queremos, lo que sería de gran interés hacer es  pararnos, y plantearnos porque hacemos aquel o este proyecto que tenemos entre manos.

Una pregunta furtiva el otro día, después de una reunión telefónica de trabajo, me coloca en esta misma tesitura. Sé que hay algo en ese proyecto que no está funcionando como me gustaría, y aprovecho la oportunidad para averiguar cual es  el motivo real por el cual estoy llevando ese proyecto a cabo y lo hago de un modo así de sencillo, con una pregunta sincera:

¿ Por qué estoy haciendo esto?

Es una pregunta que he visto muchas veces plantearse a otros en el ámbito laboral especialmente a emprendedores, y las respuestas al respecto suelen ser de lo más variadas,  tipo:

1) Por que llevo mucho tiempo haciéndolo

2) Por los demás.

3) Por que me he visto involucrado.

4) Por que empezó con un favor y una colaboración.

5) Por que llevo mucho dinero invertido.

6) Para demostrar algo…

7) Por necesidad…

8) Porque no se hacer otra cosa…

Todas esas respuestas aparentemente son válidas, pero muchas de ellas en realidad acaban y abren otro interrogante.  No son contestaciones directas  sino puentes que perpetuan un camino errado,  excusas aisladas o encadenadas que encubren otra realidad distinta que no podemos ver desde nuestra posición.

En realidad cada una de esas excusas habla de nosotros, de nuestras carencias y de nuestros verdaderos motivos.

Centrémenos por ejemplo en el formato “dulce” supuestamente de la respuesta – por ayudar a los demás, esta tampoco responde a nuestra pregunta de porque uno hace un proyecto determinado, y lo digo humildemente en primera persona porque la he utilizado en exceso. Ayudar a alguien sin una petición expresa, es decir colaborar porque sienta bien ayudar es maravilloso pero aunque con esa buena voluntad es inmiscuirse y además lo más importante es que normalmente encubre otras muchas cosas relacionadas con nosotros.

Hacer algo por los demás , que han de hacer ellos mismos, y que les resta  la oportunidad de hacer ese recorrido, no significa hacerle un favor a nadie.

El favor que toca en bien propio y en el de los demás es saber porque nosotros realmente hacemos las cosas que hacemos.

¿ Y tu porque haces las cosas?