“¡Permítete lo!

Iba cabizbaja de vuelta de dejar a mi hijo en el colegio por la mañana. Una palabra con ritmo en castellano pero llena de connotaciones más bien tristes. Y una voz de una madre conocida, especial, creativa me dice:

“¡Permítete lo!

Así de simple así de real, abrí los ojos, levanté la cabeza y le devolví una sonrisa. Intenté explicarme como siempre, pero ella sabia volvió a repetirme la palabra:

“¡Permítete lo!

Esta vez le agradecí el comentario, y el resto del camino interiorice eso que ella había visto, y que había tenido a bien compartirlo conmigo, porque es evidente que yo no lo veo. Mientras caminaba me vino a la cabeza una poderosa creencia infantil que se resume en una expresión también triste, pero esta además censuradora:

” ¿ Dónde vas con eso?

Y lo entendí.

Creo que hoy podré decir poco, porque que decir que lo que me toca no es escribir un post diciendo lo que se, sino recapacitar en que es lo que no se,  porque a veces las cosas no nos salen exactamente como pensamos, pero igual somos nosotros mismos los que nos limitamos…

-“¡Igual!

Feliz y lleno de posibilidades miércoles.