Cada persona es un mundo , y a veces en uno de ellos te encuentras tres o cuatro a la vez. Esta frase no es mía, es de mi madre, y que razón tiene, como en otras muchas cosas.

Desde que oficialmente cambié o quise cambiar, la “medida” empresarial por la de los emprendedores, se transformaron muchas cosas, además del escenario o el foco donde aplicar mi experiencia.

Siempre dije que me volví local con mi maternidad, y  viniendo del mundo internacional de donde venía, la frenada duró  y duró …mucho más allá de mi decisión consciente, con sinceridad aun dura.

Ahora entiendo la mirada de soslayo de mi madre cuando me mira 😉

Los dos primeros años fueron un desastre económico, pero un aprendizaje de vida, de personas y de mi misma impagables, vamos lo que se entiende como una oportunidad, un momento mágico de replantear conceptos que uno cree que sabe y en realidad no.

Y el otro día una frase de un amigo “profesional” conocido y crecido en ese ámbito, y del que un abismo nos separó cuando yo dejé el mundo empresarial, me vino a decir más o menos, que no perdiera mi tiempo en más “gestas profesionales” que ya tenía una edad y que debía pensar en el dinero como único valor de lo que hago…

…,y me ha hecho pensar, bueno para ser sincera, aun estoy pensando en ello.

Navego de nuevo entre dos aguas, es decir que trabajo tanto para empresas como para personas con proyectos futuribles e innovadores, mi especialidad, y ya me direís que tiene de realista o tangible esa cualidad que no sean las horas de vuelo que llevo en ello.

Y lo que ha pasado de momento, es que siento haber vivido una tormenta con un pie en una “zodiac” (la marca de una embarcación náutica de goma)  y otra en un transatlántico, y como suelo hacer, me quedo allí sujeta a donde puedo viéndolas venir, e intentado no caerme;  hasta que en algún momento reflexiono sobre la vivencia para ver que he entendido o que no.

Y aquí estan algunas de las conclusiones que se repiten en mi discurso de contenido pero que a veces se olvida.

  • El mercado es el mismo para todos.
  • Las oportunidades, esperanzas, ilusiones y anhelos en conseguir algo, normalmente dinero es para todos el mismo.

Pero no hay que olvidar ( todos) que hagamos lo que hagamos, mientras tanto …

Lo que nos pasa es la vida.

¿Responderá eso a la pregunta de mi amigo?

Y el otro día en “casa” de un antiguo proveedor de Internet con actualmente oficinas en Asia, y con el saludo de una persona que hacia 8 años que nos vimos por última vez, aunque no nos conocíamos por nuestros nombres sino por los nombres de nuestros proyectos, tiene gracia, entendí algunas cosas que me gustaría comentar también.

  • El mundo empresarial se aleja constantemente de las personas, porque estas se adhieren a algo mayor, y me pasa a mi, que vengo de donde vengo.
  • El mundo de los emprendedores gira constantemente entorno a ellos, a veces en demasía.

…y mientras tanto, nos pasa la vida.

Todo lo que nos rodea, se entiende tan solo con una regla, “la Humana”, constantemente siento que se dan cosas por hecho como si vinieran de marte, como si las piedras de Stonehege, o las estatuas de la Isla de Pascua… no las hubiéramos hecho nosotros, y en algunos discursos se instalan “verdades” sin lógica.

Todo lo hemos hecho las personas, especialmente gestionar mal los recursos del planeta. Las personas de este o de otro tiempo son las que hacen las cosas, por lo tanto todo es comprensible con vista de hombre.

Hay muchas de las cosas que damos por hechas, que no cuestionamos y que se vuelven distantes, etéreas, ambiguas y peligrosas , porque forman parte de una tradición empresarial, social y cultural  imaginaria que ya les va bien a algunos, pero nos deberían ir bien a una mayoria. Es como si las instituciones o empresas, no fueran personas, y como si las marcas si lo fueran, y eso es un peligro porque el mundo, las decisiones, y las responsabilidades de hacia donde va, es SOLO NUESTRA y nos repercute a TODOS.

El globo terráqueo nunca fue más redondo.

Por eso en realidad, haciendo alusión a una de mis asignaturas favoritas, la antropología, y digo asignatura porque la sigo cursando, y disfrutando desde la universidad en el formato que me da la gana, es tan previsible el mercado, porque es muy humano.

El mundo está muy necesitado de autenticidad, y de que cada uno de nosotros le demos forma a lo que nos envuelve con el poder de nuestra creatividad.