En el arte, en la vida y en los negocios, lo que ahora más necesitamos es creatividad sostenible.

El modelo de cambio del que todos los sectores sociales del mundo hablan, a nivel económico, cultural o social pasa por puentes ya evidentes como son la globalización, la colaboración, la sostenibilidad y la humanidad de los procesos y productos que creamos.

Falto a veces ese discurso de un ingrediente básico muy importante como es la CREATIVIDAD, es el momento de que esta  palabra tenga la importancia que se merece, ya que su uso y abuso no acaba de sedimentar en el espíritu que provocará el cambio.

La creatividad significa y conlleva un cambio de forma pero también un cambio de actitud, y la actitud que reina en estamentos de educación, formación, universidades, instituciones, empresas y gobierno aquí hoy en nuestro país, no está aun concentrada en la labor.

La creatividad o la innovación como la entienden en muchos de esos círculos requiere no solo hablar de ella sino practicarla. Practicar el cambio, la imaginación, formas nuevas, adelantarse, atreverse y apostar por ella, provenga de donde provenga.

No es posible un mundo de futuro sin este ingrediente.

Y no es que lo hagamos hecho mal hasta ahora, se ha hecho de la forma que la evolución lo ha permitido, pero los signos de necesidad de cambio son tan evidentes en nuestros tiempos que es imposible tomar otra actitud.

¿ Por qué la creatividad o el diseño por ejemplo son el camino?

Porque tienen conciencia y razón de ser en todas sus formas de expresión, su base se sustenta en la creación, el ingenio  o la modificación de algo de una forma actual contemporánea adecuada a los tiempos, o sujeta también  a unos criterios que la validen, esos criterios son visibles, aceptable o no se pueden conocer.

Nos hemos inventando el mundo en el que vivimos de la mano de nuestros inventos, hoy los inventos o la tecnología que hace posible muchas de las cosas que nos rodean, están en unas condiciones óptimas para democratizar la y globalizar la en vez de concentrarla y convertirla en una posibilidad parcial para unos pocos. Podemos analizar, contrastar, testar y preguntar a cerca de aquello que creamos.

Disfrutamos de una era industrial que facilitó la expansión de nuestros inventos, mejoró nuestra calidad de vida en muchos aspectos.

La pregunta obligada es porque en algunos ámbitos la vida no mejora o porque mejora para unos pocos.

Suelo cuestionar con derecho a la duda pero también con experiencia, que realmente el resultado de esta era post-industrial nos haya dejado o no  en una posición óptima de forma, función y efectividad con los nuevos parámetros de los que antes hemos hablado , la gran mayoría de objetos, servicio y marcas que nos rodean. Es decir que todo lo que hayamos creado, fabricado, industrializado y promocionado hasta ahora responda realmente a un buen modelo de diseño o como mínimo optimizado y contrastado. En un reciente post sobre las bases teóricas de Triodos Bank me reafirmo en esta idea.

Lo que se, es que realmente el diseño se incorporó después como una herramienta distintiva de la competencia, no estuvo en el origen. Ahora con un mercado saturado de ofertas, con conciencia de sostenibilidad y cooperación del planeta, un replanteamiento es muy necesario.

Esta vez me valgo de la obra del artista Jordi Roca y sus zapatos de colores para reflexionar sobre este tema.

zapatos de colores jordi roza

Este artista / amigo con su peculiar simbología y la utilización siempre de materiales reciclados especialmente en su etapa en Colombia y su interacción social con la comunidad de Barranquilla , nos ofrece una mirada abstracta de las diferentes sociedades que vivimos.  A veces una provocación o descontextualización nos da una idea clara de una realidad, una realidad de consumo con la que convivimos de forma diferenciada todo el planeta pero que nos afecta por igual a todos.

Hacer las cosas con el sentido de hoy nos ayudará mañana. #PORUNMUNDOMAScreativo  /  #CREATIVIDADcolectiva