“Acción o concepto, publicidad o branding, o lo que es lo mismo hacer o ser.

Si alguna cosa he aprendido todos estos años de profesión y de vida, es algo bien sencillo:

“SE y eso muestra, y no te muestres sino ERES”

Ayer una conversación con un cliente me devuelve no solo la confianza en este lema, sino la satisfacción que uno siente al poner toda su fuerza en ser uno mismo y no perderse en intentar ser otra cosa;  ese camino, tarde o temprano tendrá sus frutos y llamará la atención de quien convenga, el otro lleva exactamente a ningún sitio.

Es evidente que si pasamos esta premisa por el filtro de los resultados, la optimización de recursos, rentabilidad, y los objetivos a corto plazo de cualquier empresa o corporación, seguramente no pasaría de la primera reunión con ningun departamento financiero y posiblemente directivo, porque lo que ellos quieren, porque así lo creen, es que pasemos a la acción porque el mercado requiere acción (?), y normalmente casi todos los departamentos de marketing optan por el PUSH o las maniobras en todas su extensión y por cualquier canal.

Eso pasa con las grandes empresas y con las pequeñas, por eso ayer cuando hablaba con ese posible cliente que no lo será porque estamos en planetas diferentes, y otra de las lecciones de vida y profesión, es detectar lo antes posible en que escala de valores está tu interlocutor, y enfocarse tan solo con lo que sintonizas, y dejar “las gestas” a un lado con cortesia sino tienen que ver contigo. Sentí en el enredo que se puede meter uno, cuando cree que debe actuar y hacer desde fuera, esa persona concretamente le llamaba publicidad como si fuera un acto ajeno a lo que se desea publicitar,  y si además eso que quiere hacer lo delega en otra persona, ahí si que empiezan los problemas.

Branding es uno de esos conceptos maduros de la experiencia de otros mercados (anglicismo), que nace o florece de una serie de actividades que no se dan del mismo modo que aquí, y entiendo aquí como nuestro mercado. Pero más allá de ser algo complejo, es contariamente algo bien sencillo, un valor que seguramente tienen en el mismo ADN empresas de gran relevancia e historia de nuestro país, pero que ni siquiera se lo habían planteado, es un tema simple de identidad y diferenciación, esas empresas o productos  se crearon así mismas destacando de la competencia justamente porque se focalizaron en sus propias bondades.

Algo que me deja asombrada siempre, es el retroceso que muchas empresas y por lo tanto personas sufren al adoptar nuevas modalidades que no entienden para de algún modo sentirse actualizados y a la moda, por decirlo de algún modo, y con esa elección lo único que consiguen es separarse cada vez más de su propia esencia, y crear un mercado confuso y extraño que además genera otro sector relacionado que da servicio a esa necesidad con las fórmulas más variopintos y absurdas.

Ayer esa persona me decía que su imagen corporativa, es decir su logotipo, por decirlo de alguna forma sencilla, estaba alquilada, y que no le pertenecía (?), y he oido cosas raras, pero lo más alarmante sea la razón que sea, es que no lo hacía desde la humildad, sino desde el convencimiento de que aquello era si, porque otro decía que lo era, cuando en realidad  su respuesta transpiraba desconfianza, y no me extraña que así vaya el sector.

¿Vamos a dejar de mirar fuera para mirar dentro?

Y para los que dan servicio a los que miran fuera…

¿ Vamos a intentar ser honestos con nuestras profesiones?

Si tenemos que darle un nombre nuevo a algo viejo es para facilitar las cosas y no para complicarlas, si tenemos que ofrecer un servicio a alguien es para que ese servicio se quede dentro y no fuera.