Se repite como un mantra la misma secuencia de actividad en muchos de los proyectos de emprendedores a los que doy servicio. El mercado está como está, y a veces es necesaria una reflexión de lo que hacemos y sobretodo de lo que ofrecemos para que se entienda.

Lo que nos incumbe a nosotros podemos cambiarlo, lo otro depende en gran medida de los demás.

Esta reflexión también responde a una secuencia de las vivencias de mi trabajo, es lo que normalmente hago en colaboración con los demás, y estaremos todos de acuerdo que justificar un trabajo que según se mire pueda considerarse “intangible”, tiene su dificultad, es decir comprar una docena de huevos, no es lo mismo que comprar una gallina.

Y desgraciadamente, hoy, el mercado está más por comprar huevos, incluso deshidratados que por criar gallinas, y entraríamos en un debate aun más profundo que no viene al caso.

Pues bien, voy a intentar explicar que es lo que hago, porque ha tomado una identidad algo imprecisa en el mercado y se conoce como coach, consultor, agencia… en el mejor de los casos, en otros no se conoce.

El 80% del tiempo que dedico a apoyar el proyecto de un emprendedor ( o profesional)  me lo paso al teléfono, o contestando en el whatsapp ( algo que yo misma desaconsejo, pero que solo predico). Y la conclusión de esa realidad es que las dudas, la soledad, las decisiones que uno toma constantemente cuando emprende o es responsable de algo, las emociones, las inseguridades y la vida de las propias personas influyen enormemente en el total de un proyecto empresarial o profesional, y eso es algo imposible de obviar.

Es decir una gran parte de mi tiempo lo invierto en dar atención a las personas.

Algo que quiero confesar nunca imaginé fuera tan importante cuando decidí dedicarme a esto, posiblemente porque tenía la creencia de que habian dos mundos separados, o tal vez porque yo lo vivia así, y reconozco haber dodo prioridad a uno, el profesional. Pero la verdad o la realidad es que nuestro mundo personal y el laboral,  y especialmente cuando se trata de empreder, no está tan lejos.

Además de ATENDER, luego has de pensar que hacer con aquello que te dicen, con aquello que conoces del mercado, o con lo que aun tienes que conocer, porque si bien aquí la experiencia es un grado, en ningún caso, no me mal interpreteis, doy por conocido el mercado. Lo vigilo, controlo y miro constantemente 360º grados y 325 dias al año, para saber por donde anda y como está, es lo que llevo haciendo desde hace mucho tiempo, lo que me ha supuesto crear un tipo, por así decirlo, de detector ágil y espabilado que me permite observar y concluir con facilidad el entorno que me rodea, porque a fín de cuentas eso que parece a veces tan dificil de entender, también es fruto del hombre, …y no, no tengo una bola de cristal para conocer el futuro.

Sigamos; una vez has escuchado, atendido, pensado, entonces HACES, y lo primero que haces es hacer, es decir, pasas a la acción y creas una estrategia, que además has de transmitir al otro, así que representas, simbolizas, dibujas, calculas en hojas de Excell, escribes documentos de Word, haces presentaciones en Powerpoint, con el contenido que necesitas expresar y comentar con la persona/s que te ha hecho pensar, dígase CLIENTE.

Con todo ese contenido, lo compartes, y co-creas, para que eso que estas haciendo no tenga tu sello, sino el del otro, que para eso el proyecto es suyo, y en esta fase es donde la experiencia vuelve a ser un grado, necesitas un saco de generosidad, y poner a dormir tu ego, ese que ha estado contigo acompañándote todo el tiempo durante el cual has desarrollado eso que hayas hecho con toda tu voluntad e ingenio para el cliente.

Normalmente esta fase, temida para algunos creativos, a mi me parece apasionante y muy enriquecedora, cuando se da la sintonia y la empatía que necesita la co-creación, y evidentemente nunca depende de uno solo, sino de los que particpan.

Prolongadas las fases de reuniones, de co-creación, de nuevo queda hacer, es decir darle forma a todo lo que al final si se ha hecho bien el trabajo, se ha comprimido en una identidad, filosofía, mensaje idea, proyecto … o como quiera que se llame, y se han de diseñar, gestionar y crear todas y cada una de las herramientas básicas que se necesitan hoy en dia para llevar un proyecto emprendedor al mercado…

En definitiva eso es lo que hace un consultor creativo, potenciar, acompañar el ingenio, las ideas, y los proyectos que requieran basicamente innovación de otras personas, dimensionado su trabajo siempre a su interlocutor, si es uno o varios, si forma parte de una corporación o por el contrario la esta creando.

Para ser coach de la creatividad de otro, has de tener experiencia tanto profesional, técnica como personal, pero sobretodo es necesario ser generoso con ese don que seguro tienes.