La confianza es esencial en el aprendizaje, es algo de lo que me percato cada día como formadora pero sobretodo como madre, sin ese valor uno no aprende.

Un niño aprende o no, pero no se limita cuestionándose si va a poder o no asumir lo que le enseñan.

Y el mundo de los adultos está lleno de miedos, miedos adquiridos durante una vida, que limitan la maniobra de cambio que todos tenemos para poder hacer las cosas de diferente manera cuando decidimos aprender algo.

Me pregunto ¿ Qué es ese miedo? no de donde sale, sino ¿Qué forma tiene?

Y lo planteo así, porque si le doy forma, consigo visualizar algo irreal, manejable y susceptible de ser cambiado, si uno quiere.

Mi hijo me ha preguntado a diario durante este curso, porque no trabajo en su escuela, para él es obvio, para mi no.

Sin embargo, a final de curso tuve la maravillosa experiencia de poder dar un minicurso de branding para niños de 6 a 7 años, y como no fue una lección de vida, si lo comparo con los emails de muchas personas que recibo con montones de miedos a cerca de lo que desconocen, simplemente por el desconocimiento…

¿No es esa la base del aprendizaje, el desconocimiento?

Si desconoces algo, y deseas aprender sobre ello, la desconfianza no es el camino correcto.

Ni siquiera una voluntad de hierro, o una capacidad de perseverancia enorme suple esa falta de seguridad de que puedes aprender y hacer lo que te propongas, y no depende de ninguna edad, sino de cada persona, cuando eso lo multiplicas en un grupo, has de ser un mago de la varita para poder romper tanta limitación y prejuicio propio.

Seguramente por eso dar clases a mi me agota, has de estar hecho de una pasta especial.

A mi enseñar no me gusta tanto como pensaba que me gustaría, y lo que realmente me apasiona es compartir conocimiento, poner en común lo que uno sabe con otras personas. El otro día, de nuevo una experiencia vital en una reunión de trabajo, y  lo que empezó como, “No es una crítica..”  que evidentemente si lo era,mi interlocutor me ofreció una imagen de mi misma muy interesante, acerca de la pasión que mostraba ante un proyecto en concreto. Y es así…

…es la pasión por lo que hago y muestro lo que al final se convierte en el mejor bálsamo para enseñar.

Confianza y pasión.

Dos asignaturas que no tienen ni primaria, ni secundaria, ni seguramente la universidad…, ya no me acuerdo, que el sistema cree que viene de serie, y seguramente es así, a no ser porque es el mismo sistema el que va consiguiendo que se acabe en la mayoría de las personas a muy corta edad.

Yo creo que no he hecho mucho en esta vida sin pasión, y lo que haya hecho ya ni me acuerdo, y sí, se puede tener pasión por un montón de cosas diferentes y ser igualmente consecuente con ello.