… permitirme con respeto y experiencia, recordaros que el tiempo no es vuestro, y que vosotros, como nosotros, no tenéis siempre la razón.

El camino es largo.

La razón en el ámbito laboral o profesional, no es única, es más bien un consenso de visiones y perspectivas que se unen para hacer algo en común.

Uno aprende de sus errores, igual que cuando éramos niños, por ello es tan importante que los niños tengan entornos comprensivos y pacientes, para que absorban y admitan esa parte esencial del aprendizaje, sin connotaciones emocionales adversas, sencillamente con práctica y ejercitamiento.

La vida es experiencia.

Si los errores son siempre del otro, uno no puede aprender. Pero hay más, si uno se equivoca, seas proveedor o cliente, hacienda o contribuyente, doctor o paciente… la generosidad es el único recurso para no enrocarse en una postura inflexible e intolerante, y evitar el perjuicio seguro que se le ocasionará al proyecto. No admitir un error es perpetuarlo, y hacerlo a  sabiendas es una irresponsabilidad, tanto si lo haces como si lo permites. Por lo tanto echarle la culpa al otro es del todo inútil. En cambio acompañarlo, obvio si se deja , a la otra orilla para que pueda verlo mejor, te hará seguro mejor persona y te prepará para futuros similares.

Ten en cuenta que seguro estarás muchas veces en los dos lados.

Incluso si eres un crack de la tecnología, incluso si eres lo último de lo último en herramientas virtuales, todo esto es maravilloso y genial si sabes compartir, y si eres capaz de ponerlo a disposición de los demás, porque sino para que sirve.

El mercado, bien o mal lo conformamos todos, es un término que resume una multitud, y que parece a veces inhumano, pero al contrario tiene todas y cada una de sus características, y obvio también todas sus dolencias.

Inhumano = Que no tiene o tiene muy poca capacidad de sentir afecto, comprensión y solidaridad hacia las demás personas, ni siquiera cuando sufren.

Para aquellos que en ese mercado, disfrutan de una posición de privilegio, sea cual sea la causa de esa prerrogativa, también a ellos me gustaría recordarles, que muchos de nosotros, los adultos, hemos visto fruto del tiempo que llevamos aqui haciendo cosas, como en una curva cerrada por la actitud del consumidor, torres muy altas caer.

El  mercado es equilibrio, una multitud de personas que aunque parezca a priori que tienen una naturaleza en común, como cualquier ethnos, o término gentil, no lo és, se mueve en sus profundidades por ligeras ondas que causan grandes maremotos, siempre en ese orden de sutíles movimientos emergentes que acaban imponiéndose en la mayoría. La armonía de ese equilibrio es en realidad un contrapeso de interrelaciones, y nunca hay un hipotético cliente con quien seguro crees que te irá mejor, porque este según tu humilde opinión no se entera de nada.

La autocrítica en el sector servicios es una gran aliada para la excelencia empresarial.

Hace muy poco que yo estaba en el otro lado, y reconozco muy bien la fuerza del convencimiento, pero nunca la no humildad. Mi generación aprendió de los que nos precedieron, también os pasará a vosotros, porque no se trata tan solo de tecnología y conocimiento. Uno de esos sabios que me encontré por el camino, me dijo una vez, que más bien el problema del futuro era que la sociedad no tenía tiempo de acomodar en sus vidas tanta tecnología, que no había tiempo humano para adaptar las nuevas reglas de convivencias necesarias para sobrevivir a estas con calidad.

Es imprescindible reconocerle el error a otro, para que ambos aprendan.

Profesionales, es decir dedicados a una profesión, lo somos todos, eso no nos diferencia, es la calidad, y la actitud con la que ejercemos esa profesión, lo que nos diferencia. No hay personas mejores o peores, carreras o profesiones más buenas que otras, solo hay una cosa, una vida dedicada algo, y en muchos casos, esa dedicación excede a muchos ámbitos de nuestra vida, solo por ello, es necesario una actitud respetuosa hacia al otro. Y no creer que el viernes de copas con nuestros amigos o con un te eso que nos ocupa y a veces nos preocupa desaparecerá.

El tiempo es de todos y de cada uno de nosotros, disfrutarlo y contribuir a que los demás disfruten, hace de cualquier actividad una ocupación, profesión, tarea, labor, función o trabajo más amena, gratificante y por consiguiente productiva.