Los niños lo saben. De inmediato reconocen la energía del otro, y la aceptan o se separan con la naturalidad de un giro, no pierden tiempo reflexionando sobre más allá. Es o no es, son o no son, así de sencillo.  Es importante  recuperar esa intuición que nos ayuda a encontrar y mantener a las personas que verdaderamente aportan valor a  nuestros proyectos.

La mayoría de los adultos no hacemos lo mismo, perdemos nuestro tiempo reflexionando sobre que ha sucedido, que hemos hecho mal o donde está el problema, cuando en realidad el problema es ese, no aceptar lo que nuestra intuición nos dice y empeñarnos en lo contrario.

Si te fijas bien, en realidad es un juego muy sutil, en las miradas, los gestos, las acciones de las personas están las respuestas, y no son hechos para comentar con los amigos, sino datos para actuar en consecuencia, y sencillamente a otra cosa. Déja ir a las personas que tu intuición te dice que no pertenecen ni comparten tu forma esencial de ver y sentir la vida.
Muchas veces cuando determinamos espontáneamente el perfil de una persona para entender su modo de actuar y “bocetar” su modo de ser, hay prejuicio más que intuición. No necesariamente en el aspecto negativo de la valoración sino en la clasificación de las diferencias sociales de nuestro entorno más primario.

Networking o relaciones laborales

La afinidad nos aproxima a aquello que compartimos con algunas personas, aunque afinidad es sinónimo también de tendencia o conformidad, y muchas veces en las actitudes, el aspecto y las conductas son poco transparentes. Una dinámica profesional sin embrago te ofrece juego y la posibilidad de compartir una actividad en concreto, y como en un partido de cualquier deporte el ser humano se muestra muchas veces tal y como es.

Las relaciones laborales son en ese sentido un juego muy interesante, y una oportunidad para conocer a personas que pueden en algún momento ser una opción posible para crear o establecer lazos o vínculos de colaboración. El dinamismo del mercado, las últimas tendencias muy marcadas por las tecnologías y la facilidad que nos supone hoy conectar con otras personas en cualquier lugar del mundo, han multiplicado por mucho las posibilidades que antes teníamos de encontrar a alguien con un perfil afín.

Sin embargo sin intención alguna de que suene alarmista, esa autopista tan amplia de posibilidades en relación a la conexión con otras personas o networking, también nos supone que afinemos adecuadamente el filtro que nos mueva a unirnos o no a un posible colaborador.

Las relaciones humanas siempre han tenido una cotrapartida, puede sencillamente salir bien o mal, puede que una persona suponga un acierto para tu proyecto o un freno, y esa dualidad no es exclusiva del ámbito profesional sino una característica implicita de la naturaleza humana y de su capadidad social.

Muchos proyectos profesionales y empresariales funcionan o no dependiendo de esa variable, así que poner atención e intención en ella puede ser garantía de éxito para tu proyecto. Las relaciones profesionales y personales ( networking)  satisfactorias son aquellas que suponen un plus adicional que permite sumar sinergias con otras personas en un mismo proyecto.