Vais a tener que disculparme los que consideréis que el trabajo, es trabajo y la vida es otra cosa, porque este artículo va de vida.  Si ya sabéis algo de mi, una de las cosas que más valoro de lo aprendido, es saber que en realidad no hay ninguna separación entre esos dos ámbitos.

Así que hoy, la Diada 2017, voy a relataros como me siento.

Internet lo hemos hecho nosotros, los hombres, y como tal, es fiel reflejo de lo que somos, así que sirve para esconderse y atacar, o para comunicarse con los demás. También hay quien cree que es un problema decir lo que uno piensa en la red, no sea que una RRHH analice mi “grafología” , permitirme la ironía, y decida que soy un elemento peligroso, y activista. Y si, soy activista, de lo otro cada cual con lo que se sienta amenazado, y sobre el tema del trabajo , ahora tampoco toca hablar.

Soy catalana, porque nací en Barcelona si nos vamos a poner exactos.

Pertenezco a una cultura apasionante, rica, trabajadora, creativa ubicada en un lugar especial en el mundo, cobijada en un “ángulo sin punta” del Mediterráneo, donde desembarcaron “todos”, o todos los que se movían por el Mediterráneo, y todos los que venían de arriba en busca de más. Así que seguro que tenemos un poco de cada una de esas culturas que transitaron por aquí, y no se quedaron, eso es lo que le pasa en muchos lugares de paso, como en el metro.

Pero lo que más nos identifica como sociedad, es que tenemos una identidad, tal vez por esa misma razón, ahora franceses, ahora árabes, ahora romanos …  eso seguramente nos ha empujado a querer identificarnos especialmente con la tierra, una tierra increíblemente bella a las faldas de los Pirineos, y bañada por el mar, donde muchas de las cosas que hacemos, comemos y pensamos tienen una base telúrica.

He vivido en más de cuatro países, y vivir es vivir. Eso me ha dado perspectiva y capacidad de abrazar lo global y valorar lo local.

Y donde más me ha costado encontrar mi lugar es aquí, en mi propia tierra, seguramente porque soy de ciudad. Esas urbes que crecen en el asfalto y se hacen a si mismas, y que con el tiempo, se han convertido en ricas amalgamas de identidades de todas partes del mundo, donde hay un poco de todo, pero no nos engañemos cada vez más de lo global y menos de lo local. Así que tengo amigos en lugares distintos, entendiendo como amigos personas que tienen mucho en común con uno, y algunos me entienden otros no, pero todos me respetan, y yo se lo agradezco.

Una cosa sorprendente y real para los que nos quieren ver como secesionistas a palo seco, es que muchos de los catalanes que así se sienten no son de aquí, pero se sienten de aquí.

Eso es pluralidad, acoges lo que viene, se adapta y enriqueces lo que ya tienes, y también somos cerrados y desconfiados, es así.

La historia es de todos, pero el presente es de cada uno, y aquí en la Península llevamos muchas decisiones históricas casi inexplicables, por mucho que nos empeñemos, porque no hay nadie hoy que estuviera allí. Este Estado, que evidente no funciona, no es sin más, es por muchas y diversas razones que se han sumado.

Defender algo, parado en el punto histórico que le interesa a uno, y pasarse horas defendiendo eso que no vivió como fundamento de su discurso, es bastante inútil hoy en día.

Es posible convivir, evidente y necesario, pero es necesario escuchar, y lo que sentimos a pie de calle, desde hace tiempo, es que se está llevando a cabo una política del aquí no pasa nada, una muy mala postura para no resolver los problemas y perpetuarlos.

Además está pasando algo grave, que engrandece esta situación crítica, y que tal vez haya sido el detonante de esta respuesta masiva de la independencia como opción. Y es, todo este entramado corrupto e indecente que ha perdido para una gran mayoria toda credibilidad política en todo lo que hace,  pero que parece, no, es evidente, que hay una parte de la sociedad española que ya le va bien, visto el resultado electoral.

Posiblemente aquí, que estuvimos más lejos de ese centro de decisiones, nos hayamos cansado antes de un evidente “modus vivendi” que está llevando a la ruina el país literalmente, porque si le preguntas a cualquier persona de la calle, que camine, podrás entender que las cosas no van nada bien. Yo no siento que ningún representante del gobierno español, esté entendiendo ni viviendo para nada de esta realidad, por mucha cara de pena que pongan, además de decir cosas que nunca cumplen, y que se muestran cada vez más alejados del pueblo, al menos de este.

Se habla de una España plural, ¿Pero lo es?

Se habla de un España de autonomías ¿Pero tiene capacidad de ser esas autonomías?

Yo no soy política, pero vivo con las normas regidas por ella, e intervenir tan solo con un voto cada 4 años no es suficiente. Y lo que no me parece aceptable, es que habiendo un problema, se impida preguntar, y por lo tanto intentar poner algo de claridad en todo este asunto,  y que el único argumento que se esgrima contrario es tan poco flexible y evolucionado como el que está escrito en un papel.

Esto es largo, no es de ahora, pero la voluntad política no es, porque lo dije yo, o porque lo digo yo, es porque lo decimos todos.

¿No hay ninguna fórmula política para hacerlo mejor?

¿No es mejor encontrar el modo de que esto se solucione?

¿A qué tienen miedo?

Una sociedad que del 1936-1939 estuvo en guerra, que desde el 1939-1975 tuvo una dictadura, y que desde 1975 – 2017 creo sinceramente ha hecho lo que ha podido con lo que dejaron, incluido la constitución del 1978, que como cualquier software debería estar actualizado para funcionar.

(…) La Constitución establece una organización territorial basada en la autonomía de municipios, provincias y comunidades autónomas,​ rigiendo entre ellos el principio de solidaridad.Tras el proceso de formación del Estado de las Autonomías, las comunidades autónomas gozan de una autonomía de naturaleza política que configura a España como un Estado autonómico.