Todas las facetas de nuestra vida están conectadas, no existen cajones separados en un armario donde guardar las ropa de forma aislada, y quien lo crea, verá al abrirlo que está llena de filtraciones… y que aunque aparentemente toda parezca ordenado en realidad no lo está.

Hoy es sábado y la energia, el ambiente que se respira es diferente es distinto al de los lúnes ¿ También para ti?

En realidad no hay nada que separe nuestras emociones un sábado de un martes, tampoco son diferentes los sueños, ni las penas… lo único que podemos hacer diferente es la forma en la que acometemos todo aquello que nos pasa en la vida.

Aunque es cierto que muchas personas viven la vida en cajones.

Con los años he descubierto que uno no puede huir de lo que huye,  e intentar clasificar y separar todo lo que se proponga, pero que sin solucionar lo que tenga que solucionar, cualquier área de la vida queda condicionada, así que te invito a  decirle a tus propios monstruos , hasta aquí habeís llegado.

Entonces estes donde estes las cosas empiezan a cambiar tanto en el ámbito personal como en el profesional.

Por una parte uno ya no se vuelca en el trabajo y subtituye cosas que no debe, y por otra, la  más positiva, es que aquello que haces, empieza a tener forma y sentido propio, deja de encubrir nada, para formar más parte de ti que nunca, y te hace feliz hacer aquello que haces en cualquier momento y lugar, porque está más conectado contigo que nunca, eso es el éxito.

Esa es la conexión de la que siempre hablo en mis talleres, en mis encuentros con otras personas que por alguna razón tienen en ellas mismas  esa dualidad profesional donde a veces enredamos parte de una vida que no toca.

¿ Cómo se detecta?

Desde fuera como todo en la vida, desde la práctica, la experiencia y la capacidad de visión.

Desde dentro con ayuda o siguiendo el sonido que sentimos en nuestra alma cuando algo no va bien y sobretodo queriendo cambiar las cosas que no funcionan.

Hoy como siempre la reflexión de alguien me ofrece una vision muy interesante que me enseña cosas nuevas. Os recomiendo la contraportada de la Vanguardia de hoy, y la entrevista a Francesco Piccolo, sobre las pequeñas infelicidades y felicidades de la vida. Me parece una hermosa manera de simplificar aquello que de forma casi impercepcible a veces nos puede afectar cualquier esfera de nuestra vida, y sencillamente porque si la ves y sientes de forma pequeña, y no en forma exagerada, cualquier cosa non grata se puede superar mejor.

Hoy es sábado, tu sábado y el mío, y nada que no sea hermoso tiene cabida en él, lo mismo que un lúnes, pero mucho menos guardar en un cajón lo que no deseas, para aprovechar el fin de semana, así no se aprovecha nada sino que se  acumula donde y cuando no toca. Así que no te dejes llevar por la corriente si esa no te gusta o no te pertenece, porque has crecido, porque ya te conoces o porque sencillamente no te apetece, venga de donde venga.

Feliz sábado