La creatividad está llena de intenciones pro activas, de una forma natural supone una actitud positiva y de mejora para aquello que uno quiere crear.

La actitud  es una forma de actuar y está estrechamente relacionada con muchos factores condicionantes. Entre ellos destaca uno muy importante: el entorno en el que se encuentra la persona, el clima que le acompaña  y  el lugar donde está.

Extrapolar todos esos condicionantes de un ambiente profesional, sería  ideal para mantener “puro” y ausente de influencias la actuación de cada persona,de modo que esta estuviera centrada en la actividad que le compite

Aunque lo que ocurre menudo, es que en un entorno laboral las diferentes actitudes se suman o se solapan en un grupo, y eso siempre crea realidades más complejas pero no por ello negativas. Las diferentes dinámicas de las actividades  de un grupo en concreto de trabajo crean nuevos y diferentes escenarios  llenos de sinergias que conforman una verdadera oportunidad para el aprendizaje si se saben gestionar.

La  experiencia como guia en este tipo de dinámicas de grupos de trabajo me llevan al descubrimiento de un factor determinante:  La intención.

Intenciones hay muchas, pero de una forma básica las dividiría en dos tipologías básicas a descubrir en un grupo:

Buenas y malas intenciones, que a mi modo de ver  no es lo mismo que hablar de buenas y malas personas, ese es otro debate.

Las intenciones con las cuales se hacen las cosas son enormemente poderosas y  las actitudes por muy fuerte que sean no pueden encubrirlas, al final acaban saliendo. Una intención positiva refuerza un proyecto, lo multiplica y sobretodo lo ayuda a progresar, una intención contraria no.

Sería interesante, divertido y muy práctico antes de entrar en una reunión de trabajo poder decir, o poder preguntar a los asistentes:

-” Hola, buenos días, ¿ Cual es su intención al respecto de el tema que nos concierne?

Y no hablamos de opinión, sino de intención en latín “intentio” , de la voluntad de la persona  hacia ese fin que nos ocupa. Eso nos aclararía muchos puntos a cerca de los temas que se gestionan en comunidad o en grupo.

La creatividad en si misma tiene generalmente , y digo generalmente porque seguro que hay alguna variación particular la voluntad o la intención de crear, de cambiar, de hacer… y eso en un proyecto suele ser siempre un valor determinante de colaboración. Se puede crear con intenciones negativas evidentemente pero es difícil no detectar y erradicar esa aportación en un proyecto, lo difícil es aceptar las consecuencias de aprobarlo o de aceptarlo sean cual sean las razones.

Una mirada nueva que destaco a cerca de este tema y que de algún modo considero prioritario, es conocer nuestras propias intenciones, saber el  porque hacemos las cosas, darnos espacio para entenderlas y corregirlas si es el caso. En esa intención hay muchos datos sobre nuestros deseos y sueños.

Y sobretodo ser honestos con los demás, en relación a nuestras intenciones.