Uniendo puntos – Las cosas pasan porque si

¿Alguien ha intentado arrastrar a un niño de 5 años camino del colegio al tiempo que intenta llegar a una reunión una mañana de lúnes?

Yo ya lo había olvidado, pero fue un episodio parecido el que me movió a hacer un cambio determinante en mi vida, un cambio que me está costando consolidar no por falta de fe en lo que hago , sino porque el mercado por llamarlo de alguna forma coloquial , el lugar donde eso que uno hace tiene o no un valor al público a veces no está maduro o no está en el lugar correcto.

Con seguridad sabemos porque la tecnología nos ofrece esa visión a través de las redes sociales, que hay muchas personas afines a nuestra forma de pensar y muchas otras que no, y lo que también sabemos es que eso ya no necesariamente ocurre en una esfera social local o próxima, sino que esta vez el escenario puede ser el mundo entero.

Hoy no he llegado a la reunión, no he podido acompasar los diferentes ritmos, y lo más interesante y bonito que ha sucedido, es que he dado medio vuelta , he intentado y conseguido organizar la agenda de nuevo y he vuelto paulatinamente a recuperar el ritmo vital necesario sin tirar del brazo a mi hijo. Y lo más sorprendente aun es que he entendido claramente que debía ser así, que todo estaba bien, y que la oportunidad que necesitaba no estaba en esa reunión sino en la que seguro tendría en breve.

Cambiar de actitud ante no solo lo que podemos considerar adversidades, sino ante lo que nos hemos marcado como objetivo,es flexibilidad y capacidad de aceptación, si además lo hacemos con optimismo y pensando siempre que es por algo, es uno de los signos de cambio más sustanciales que yo siento podemos hacer en nuestra vida.

Me encanta el discurso de Steve Jobs en Stanford, se convirtió hace ya tiempo en uno de mis referentes, de valentía, de saber estar , de filosofía de vida, y de haber escogido el público perfecto para decir eso que dijo. Ese aforo en la apertura del curso 2005 que lo escuchó ese día multiplicó por mil la fuerza de ese discurso sincero, porque eran ellos quién debían escuchar sus palabras.

Como se unen los puntos de nuestra vida sin necesidad de estar midiendo constantemente la distancia entre ellos, es el verdadero “jugo” de lo que vivimos. Ahí reside la intuición esa que nos dice y marca constantemente la (o una)  posibilidad problabe que no hemos previsto racionalmente, que no la hemos trazado desde el deseo. Esa mágica posible – posibilidad no responde a unos objetivos marcados pre-establecidos, ni tampoco a nuestra idea preconcebida de cómo han de ser las cosas, porque esa a veces ya es en sí un punto de partida limitante sobretodo si se ha aliado con nuestro ego.

Las claves de mi nueva forma de entender no solo el trabajo sino también la vida, es la calibración natural de que es correcto para uno, el respeto y la comprensión de los demás, el soporte , la colaboración y el amor por uno mismo.

Solo con confianza, con seguridad, pero también con humildad y bondad acometemos aquello que hacemos de forma correcta, libre y esa es para mi la verdadera proyección. Los proyectos se escriben y re-escriben no en un excell, o powerpoint sino en cada uno de los actos que nos llevan a conseguir nuestros sueños.

Cuando hice esta foto sabía que habia algo que no veía a simple vista pero que estaba, una sensación inmediata de no ver todo lo que nos pasa realmente pero hacerlo con el corazón y la mente abierta.

Feliz viernes.

corazon -oculto