Reflexión acerca de la universalidad del buen diseño industrial, versus la exclusividad y el disfrute de este por tan solo una parte de la sociedad.

Ponderación sobre el momento histórico de la economía que estamos viviendo, y la posibilidad de abrir un debate de como queremos que sean los próximos años de nuestro planeta, industrialmente hablando.

Ahora hace ya 8 años que mi último visado como diseñadora industrial se quedó en China, y las cosas no, y si, han cambiado considerablemente desde entonces.

En aquel momento yo iba a lo que iba, con mis valores, si, pero iba a fabricar a un lugar más asequible y rentable de la mano de una multinacional, y no era la primera vez, ni tampoco la primera que dimitia ante la propuesta.

Después de todo ese tiempo, siento muchas cosas constrastadas; por una parte en positivo, porque se ha cerrado el círculo del territorio low-cost que disponíamos, y no porque no haya más planeta, que aun lo hay, sino porque las repercusiones de la última área geográfica colonizada a golpe económico y definida como la fabrica ( material) del mundo también ha movido ficha.

Y ya lo decía yo, y parezco a mi madre, quien creyó que la cultura China era adoctribable, se equivocaba, y no había forma de verlo aquí, discretos ellos y más hábiles en el anonimato que nosotros, mientras colonizan poco a poco la economía local, y bien que hacen, si los locales no estan interesados en ello, pero también y sobretodo porque donde era comprensible entenderlo era allí.

Allí en estos años, ellos han aprendido muchas cosas, no tan sólo como hacerlas, sino donde y como venderlas.

Tampoco nada que añadir al respecto de aprovechar las sinergias del mercado y convertir en oportunidades los retales de cualquier patrón mal diseñado. En consecuencia, así nos van las cosas en Europa, si pensamos en algún momento que todos podíamos vivir del pensar íbamos apañados.

El diseño, el objeto, el producto y por tanto el consumidor,, NUNCA han sido los objetivos principales de ninguna o casi ninguna empresa productora, el objetivo eran sin duda los beneficios.

Así que de buen diseño, tenemos, pero todavía poco y concentrado. Para la gran mayoria sigue siendo algo de cuatro inspirados pensar como diseñar por ejemplo una lámpara maravillosa como hizo en su dia  Castiglione con ARCO, que a mi gusto, porque se trata de eso, inigualable en la esencia etérea de este objeto tan sencillo y completo a la vez.

Y la pregunta va en otra dirección ,concretamente en la repercusión de convertir el buen diseño en algo minoritario y elistista, aun cuando nació con un precio más ajustado a la fabricación y por un deseo de innovación en sus orígenes. En cambio ahora  esta tipología de producto, se ha vuelto impermeable y reducido en un nicho de mercado concreto, al menos en España.

Esa impermeabilización, deja incomunicado ese estrato de las demás capa del mercado que van por otro camino.

Es decir, aquí, no tenemos cultura industrial, tenemos poca, y lo que si tenemos es cultura de consumo, una cultura basada en lo que antes hemos dicho, en el dinero, y por lo tanto es difícil que la sociedad en general entienda y valore el origen, el diseño y el precio que implican ciertas cosas, y las relega a un universo a parte, que no entiende ni le interesa.

Evidentemente en tema de materiales y la transformación de estos, en China se fabrica más barato, eso es una obviedad, incluso siento el mármol original de Carrara. Entonces que hace China, copia los buenos modelos, en eso estamos de acuerdo, asi que resumiendo mucho lo que tenemos es un mercado lleno de productos elitistas y de copias,

Es muy extraño que no haya cultura de los objetos, aun cuando a todos nos gustan las cosas bonitas, y aun cuando en sectores como el del automovil, han sabido diferenciar público pero avanzar de forma más horizontal y por tanto la innovación y el diseño es más permeable en todos los estratos y públicos.

El concepto diseño industrial, que no es otro para mi, que industrializar las buenas ideas las que nos son útiles, haciéndolas factibles y asequibles al mercado, con un precio justo en beneficio para toda la cadena del sistema. De hecho el sistema se resiente porque no han hecho precisamente eso.

Relegar el buen diseño en manos de pocos, no porque sean los únicos que lo puedan valorar, sino porque son los únicos que se pueden permitir tenerlo,  implica que no consigamos elevar el nivel de consciencia y cultura del conjunto de lo que fabricamos en nuestra sociedad, eso repercute como en un círculo cerrado en la capacidad y calidad de la demanda. y la oferta sigue allí donde estamos, en un punto muerto, donde el mundo sigue lleno de cosas inútiles y sin ningún fundamento de peso de porque están aquí, tan solo para ser vendidos y por lo tanto comprados.

PD: El concepto “Buen diseño”, es simbólico, responde a un término que los profesionales conocemos y que va más allá del me gusta.