Cuando te interesa algo, es fácil que se de el aprendizaje. Cuando de forma natural algo te gusta es normal que tu interés hacia aquello se convierta en algo obvio, asi que…

Aprende de aquello y sobre aquello que realmente te interesa, no hay más, y eso vale para cualquier edad.

El modo en que lo aprendas o exactamente el contenido de lo que aprendas es secundario, porque incluso con la condición necesaria de la veracidad de una fuente de conocimiento fidedigna, siempre será una fuente interpretada.

Un profesor o un formador siempre interpreta, incluso cuando el contenido exacto de lo se enseñas es propio, también interpretas, ahora lo se.

Por lo tanto, hay un valor por encima del aprendizaje, clave en el acto de aprender, y es la discriminación, el espíritu crítico, discernir y cribar el contenido de aquello que nos interesa para poder llegar a las propias conclusiones.

Contrastar fuentes es ahora mucho más importante que una clase magistral en cualquier Universidad con un profesional acreditado, mucho más práctico es una práctica con un profesional apasionado de cualqueir cosa.

¿ Y cuantos docente apasionados hay?

Vivimos en la era de los datos, medir, cuantificar, calcular, clasificar, contar… sobre cualquier cosa o tema, es una fuente infinita de más datos, y un recurso indispensable para cualquier persona que quiera aprender.

Las conclusiones que se obtienen de esos datos siempre serán conceptos resultantes interpretados, porque no hablan de datos y por lo tanto de pasado, sino de futuro, y de cosas abstraídas, concluidas y por tanto abstractas, irreales.

El otro dia vi un reportaje que recomiendo, sobre como el poder, las matemáticas y los datos que incidieron en el triunfo de Donald Trump en las elecciones americanas, un ejemplo indiscutible y muy descriptivo del poder de los datos y de la necesidad de entender lo que suponen en nuestra vida.

Juego sucio – Cómo ganó Trump las elecciones

El hombre siempre ha buscado la verdad, como si en ella estuviera la solución de algo, pero muchas veces la misma necesidad de búsqueda ofrece el dato de que la verdad no es el objetivo.

Para comprender algo, para aprender de algo, la misma duda es la mejor respuesta.

A mi cada vez me cuesta más lo que mi hijo denomina gracias a un film de PIXAR Animation Studios, la “Memoria a corto plazo” reconozco que toda mi vida he tenido esa dificultad, pero en cambio en memoria espacial, emocional o de cualquier otro sentido como la vista, el gusto, el tacto o el sonido, allí no me gana nadie.

* Disculpar la expresión supremacista, pero llevamos ya muchos días oyendo ese término de forma social sobre esta terrible ideología política que se remonta al racismo “científico” del siglo XVII, que justifica muchas de las formas imperialistas europeas.

Pero retomo el tema, después del lapsus contemporáneo, reconocer o conocer algo es totalmente personal y propio, se deja en manos muchas veces de los docentes el hecho o acto de enseñar, pero un proceso de enseñanza como en la comunicación requiere de dos personas como mínimo, sino no se da. Cuando ya se trata de un grupo, como sucede en el modelo estandar de nuestro sistema educativo, entonces entran en juego otros muchos puntos.

Si una persona enseña y otra no aprende, no es enseñanza, por lo tanto me reitero en mi enunciado en relación al aprendizaje, aprende aquel que realmente desea hacerlo.