Los colaboradores, en los proyectos que empieza una persona, son la suma de esa persona y los demás. Cuestión de individualidades.

Con el recorrido que llevo propio y ajeno en la conformación de grupos de personas alrededor de un proyecto que inicia, y todavía me falta comprensión y visión en este asunto.

Los colaboradores, participantes, socios que su suman y participan en los nuevos modelos de negocio o proyectos que lidera una persona, son un mundo aparte y diferente del mundo de la persona que empieza con esa idea. Por tanto deben considerarse como tal,  con intereses, puntos de vista e capacidad de implicación a parte. De hecho siempre es así en un grupo de personas, pero cuando se constituyen alrededor de una idea emprendedora, es determinante.

Dice un refrán que “Quien camina solo va rápido, y quien lo hace acompañado llega más lejos.” Y creo que no hace falta que sea una opción excluyente, es decir una opción u otra, sino que ambas pueden ser parte de un recorrido.

Empezar con un proyecto nuevo solo, tiene sus ventajas y desventajas, y las desventajas que se deben evitar son las que no determinan claramente la implicación, responsabilidades y consecuencias de las relaciones con las personas que nos juntamos, y la razón por la que lo hacemos.

¿Es por falta de dinero? ¿De criterio? ¿De gestión? ¿De creatividad? ¿De conocimiento de algunos de los aspectos que necesitamos? …

¿Cómo interactúan las personas que cumplen estos u otros requisitos con nuestros proyectos?

Es esta una pregunta determinante para la parte del camino que queramos hacer acompañado, y debe ser valorada desde una y otra parte, desde el colaborador que ofrece y desde la iniciativa que recibe, y hacerlo en relación a los intereses manifiestos y especialmemte a los ocultos de los dos.

Entonces ¿Dónde radica el éxito de este tipo de relaciones?

En determinar los propios intereses, implicaciones, beneficios deseados y límites de manera abierta y manifiesta. Y reconocer si el objetivo es común, y que parte de este se comparte.

Si la compañia que alguien pide al “universo” o a alguien en concreto para que le ayude en un proyecto determinado, es por inseguridad o miedo, cualquier elección que supla esas faltas son complicadas de abastecer y condicionaran el recorrido y obvio el resultado del proyecto.

Si en cambio, es desde la confianza y la conexión con uno mismo, la compañía que pedimos al “universo” o a alguien, puede suplir alguna parte que nos complemente, cada parte del todo está entera y entonces la suma es menos dependiente, más autónoma y más viable de llegar lejos.

Los objetivos, intenciones y las ideas se comparten, y las responsabilidades también, pero las relaciones de dependencia no.