Algunas veces, y van muchas últimamente me faltan respuestas… En mi segundo libro, medio reflexión, auto-biográfico, con algo de lamento pero siempre positivo, reflejé mi primer aterrizaje de cambio de vida. Un cambio propio, personal y profesional enfocado a un camino más sencillo, de recogimiento local después de años de nómada por el mundo…  Ajeno tal vez, como ocurrió en el primero, a la dura realidad del entorno, como si pudiera con él. Pero ahora como digo me faltan respuestas.

Las manzanas no se recogen a su tiempo, las lechugas no saben a nada, el plástico nos inunda, pero sigue allí. Los productos low-cost invaden almacenes, armarios y contenedores, sin que encuentren el aprecio de los consumidores que no pueden permitirse otra cosa, y el obvio desprecio de los que se pueden permitir más. Encontrar un fabricante aquí de algo, cuesta un montón, así que mi vocación de diseñadora industrial choca diariamente con esa realidad, sin poder hacer nada más que encontrar producciones exportadas para distribuir aquí,

¡Qué horror de combustible y capacidades autóctonas malgastadas!

Las empresas de servicio (las grandes), las que nos deberían dar cobertura a los autónomos y facilitarnos la cosas, cada vez dan menos servicio y cobran más… Cobrar un proyecto es un “via crucis”, pero allí están los impuestos cada mes con su cuota miserable, inamovible, arcaica de “libretrabajadores” sin libertad, con una sanidad privatizada o vendida a la privatización como prefieran, donde esto no lo necesitas, y esto te lo pagas tu…, así que las aseguradoras tienen un filón con nuestros miedos.

El ticket medio de compra de una familia de dos, que las hay y muchas, y que no está para nada contempladas, es desproporcionado, por mucho que lo intentes, sales de un lineal comprando cosas que no necesitas, ni tu ni nadie, pero allí están. Y para comprarte un coche automático ( fruto de una lesión) no es un capricho… has de aceptar la gama alta de cualquier marca, porque aquí no se vende…

Si se me ocurre contarle todo esto a mi madre e ir a visitarla a Barcelona ( capital) , ya puedo preparar un dineral en parking y peaje, así que mejor le mando un Whastapp, que es lo único gratis, si consideramos que ceder nuestra privacidad no tiene valor.

Lo absurdo de lo LOCAL, choca irremediablemente con la corriente GLOBAL, pero …¿Solo aquí?

Los que me conocéis, ya sabéis de mi tendencia a sentir que NO, que en otros lugares pasan otras cosas, es obvio que la economía globalizada nos afecta a todos, pero no por igual. Y aunque este ejemplo costumbrista e irónico de las cosas que suelen pasarme sean muy particulares creo que también son muy genéricas.

Siento a diario, la impotencia del pobre individuo que ve inútil su sacrificio de vivir en modo “off”, con su estilo de vida responsable, sostenible y con valores, no porque no sea lo que él desea, sino porque ve a diario como los que no se preocupan en absoluto de estas tonterías de “nuevos frikkies”, tienen y ganan dinero, tanto como reputación y masters  devastando la buena fe de estos …,  (* prefiero no utilizar la palabra de marketing asociada muy efectiva debo decir, pero falsa como ninguna que tocaría) … así que dejémoslo en MORADORES de a pie.

Siento que este texto algo improvisado ya no suena a lamento, algo que por cierto está también muy mal visto, ni a queja, que tampoco tiene buena reputación entre  los positivos librepensadores que creemos que la actitud es lo primero. Así que sirva el tono como DENUNCIA, denuncia de que así, no es posible seguir.

Luego si consigo concentrarme, escribiré el tercer libro en forma de denuncia, porque estoy en total desacuerdo con muchas de las cosas de esta realidad social que nos rodea,y que creí ingenua en algún momento que no me afectarían tanto. Y lo reconozco sin pudor, sino fuera madre, las cosas las sentiría de otra manera, pero serlo y evitar a toda costa meterme en esta corriente materialista, antigua, ficticia, irreal, hipócrita y absurda en lo que se ha convertido nuestra sociedad y suciedad de consumo.

Yo trabajo en esto, dando valor y comunicación a las cosas, algo tiene un mérito o una utilidad o no, y no vale que lo tenga solo su marketing.

Sigo oyendo a mi “pepito grillo” positivo, al karma que me pide que no me lamente, que no tengo derecho a la queja, que hay un mundo allí más cruel con el ser humano de lo que nunca ha sido el ser humano en toda su humanidad con el mismo, pero siento la responsabilidad de no callarme.

Ese 1% poderoso, que acumula todo los recursos, dinero y posibilidades del planeta frente al resto de personas …, no se si todavía son Humanos o como pronosticó el profesor Yuval Noah Harari, ya son ciber-hombres.

Personajillos fruto de la técnica y la ciencia que ya han perdido su humanidad.

Ahora me ha entrado la risa, porque sentir, imaginar, crear, comer, hablar, soñar… y otras facultades no se si pueden ser muy distintas a las nuestras por mucha ciencia y tecnología que se empeñe. Y si ese es su sueño, un sueño creado por encima del “resto” de la humanidad… que les aproveche, van camino seguro de su propia autodestrucción, y una mala noticia para su ambición, ni siquiera serán los primeros.

La queja he pasado a la ciencia-ficción y en realidad me gustaría que pasara por el arte y  la creatividad, que es el lugar donde me siento más cómoda, pero reconozco que últimamente me cuesta encontrar razón para invertir tiempo en esa pasión y sentirla rentable, algo que hasta estos últimos años no me habia pasado antes.

Leo estupefacta continuamente en algun banner en las redes a los súper “gurús de emprendedores” con sus predicciones…

-“Focaliza tu poder en el hoy, y tu proyecto emprendedor tendrá el futuro que tu desees.”

Todos ellos estan en internet engrosando la “bolsa” de Google, el lugar donde todos encontramos respuestas que no necesitamos, porque las que necesitamos de verdad no se encuentran allí, y nos falta tiempo para encontrarlas en el lugar adecuado… me imagino Internet como un gran tablero en una taberna  de madera oscura del siglo XVI en la  Inglaterra de los religiosos Tudor, con pociones mágicas y santurrones o herejes que te ofrecían salvarte o dar sentido a la vida en medio del revuelo de creencias religiosas del momento. (pura invención).

Ahora no son tan necesarios, nos vamos todos de compras para satisfacer nuestras insatisfacciones.

Obvio que los tiempos están revueltos, eso dirá la historia cuando nos agrupe a todos en un párrafo de algún audio-libro, o en una clase de historia si conseguimos que no desaparezca de los colegios, porque es indudable que quien no la conoce está sentenciado a repetirla, lo digo no solo citando a Confucio, sino porque por fin la he empezado a entenderlo en mi propia piel.

Ha llegado el momento en que todo lo que sé, debe tener un propósito tangible, útil, y lo llevo intentando desde que me lo propuse pero tal vez no me enfoque como debía, eso diría un gurú. Pero si tiro de auto-crítica, que es el primer paso hacia el aprendizaje, reconozco que aun me falta práctica en esta nueva realidad y muchas cosas aun no las veo venir. Seguramente fruto de la ingeniudad que aun me caracteriza, y que en realidad a pesar de los pesares no tengo intención alguna de abandonar, por muchas crisis que nos acechen.

Así que mi propuesta para mi, es entender como salir de esta espiral de red económica establecida que nos ahoga, no se a tí, y que nos obliga a esperar tanto de nosotros mismos que a veces esa responsabilidad se hace insufrible.

Del entorno, más que esperar nada de él o querer controlarlo, lo mejor es entenderlo y verlo venir.