La teoria del esfuerzo, del talento, de lo fácil y de lo difícil, de lo que realmente podemos hacer o lo que no depende realmente de nosotros. Vivir en un mundo incierto que parece que controlamos y que muchas veces está fuera de nuestro alcance.

Ser madre, y ya sabeís que lo repito mucho en mis textos, no tanto en ámbitos profesionales, porque continúan siendo temas menores, poco serios, incluso superficiales, incluso  poco “cools” en algunos sectores. Para mi en cambio es vital, esencial y un regalo de vida, porque me ofrece una perspectiva de futuro, constante de lo que me gustaría que fuera muchas de las cosas que ahora no son.

Tener experiencia es un grado sin duda, y si lo disfrutas, aceptas y no te impide seguir aprendiendo te ofrece perspectivas abiertas, amplias y globales de muchas cosas que siguen siendo lo mismo, y que ya has vivido.

Pensamos que el mundo es mucho más cambiante de lo que realmente es.

Y por ello nos levantamos muchos dias constantemente con la necesidad de crear, innovar, cambiar, diferenciarnos, competir, demostrar…y a veces solo siendo nosotros mismos avanzamos mucho más que empujando tantas cosas.

Que el mercado no lo facilita es obvio, pero nosotros somos el mercado, nosotros componemos como pequeños ladrillos ese muro que podemos llenar de hiedra, madreselva, jazmín o pintar con grafittis, o incluso hacerlo tan alto que no se pueda saltar.

Y lo que hay al otro lado del muro queridos, no es siempre un supuesto agente que compite con nosotros en la misma fracción de mercado alegremente y sin dificultad con los mismos objetivos y anhelos, muchas veces detrás del muro hay alguien igual y en las mismas condiciones que nosotros.

Obvio que no tengo ninguna fórmula mágica, sin embargo tengo un método y un termómetro que calibro constantemente con los parámetros que me importan, que me reporta la información realmente relevante y la que debo medir para tomar decisiones, a veces en positivo otras no tanto.

Lo que he entendido y que ya no hago, es no querer  ser yo misma, convertirme en otro para convencer a alguien.  Aún a veces me da la sensación que sigo contando batallitas para dar testimonio de que se de lo que hablo, pero si alguien no te pregunta, no esta interesado en tu opinión decirle quien eres o lo que eres capaz de hacer, o lo que has hecho esta de más.

A eso lo llamo yo influir o empujar, en vez de estar y fluir con lo que haya o esté pasado en ese momento, y es entonces cuando ocurren cosas.

Una actitud agresiva, muy push, con objetivos económicos únicos, sin valores o base social o personal, sin un porque definido y esencial… no facilita el devenir o el porvenir de un proyecto, y si sientes eso no solo del mismo  proyecto sino especialmente de las personas implicadas en él, decir que NO es siempre una opción para abrir otra puerta.

Creer y saber que una oportunidad no es, y sentir que esta bien y que no pasa nada por dejarla ir, y ser capaz  de abrir otras puertas nuevas pensando que en cada una de ellas hay una emoción, una aventura y algo por vivir, eso es talento.