Conocí la obra de Ron Arad en el coloquialmente llamado el Alto en Atlanta, el High Museum of Art, edificio diseñado por el arquitecto Richard Meier en el 1983. No es que antes no lo conociera pero fue en aquel preciso momento en el que conecté con sus formas y sus curvas se instalaron en mi memoria para siempre.

Escuchar su conferencia en la apertura de la Design Week Barcelona fue como sucumbir a la certeza de que es necesario potenciar la creatividad como conformador de nuevos espacios habitables en una sociedad más sostenible y centrada en el contenido.

El artista habló de dibujo como herramienta y mostró como los trazos se convierten en esculturas, museos, o butacas con un sencillo pase de diapositivas que registran de forma atemporal, como una idea y un boceto se convertía en obra de forma multidisciplinar muy diversa.

Habló de algo muy interesante del NO-OBJETIVO del arte, es decir de hacer las cosas sin un Fin, y realmente es algo que sorprende de un diseñador industrial, si realmente se debe encasillar a este artista en esa etiqueta, ya que parece que la finalidad de un diseñador industrial  es crear algo para la industria o susceptible de ser producido, y no necesariamente sea así el proceso.

Reconocí que se refería no al objetivo, sino al trayecto, al momento justo en el cual la creatividad no justificada crea, aquella que nace de la espontaneidad, de la intuición, de la visión  y que muchas veces se convierte en obras únicas.

Habló de esa visión y lo que supone tener ese don, habló con humildad otra característica que valoro enormemente de alguien con su trayectoria, y habló de anticiparse al mercado, del fantasma de la innovación, un espectro que debería desaparecer de la mesa de todos los creadores, para dejarlos crear y cambiar el mundo, sin el miedo de la industria, los costes o el mercaso. Su mágnifico ejemplo narrado con extrema naturalidad a cerca de su proyecto de Tablet rechazado por LG entre otros, mucho antes que esta existiera, fue inspirador, muchas gracias.

Ver con anticipación algo que los demás no ven es una de las partes inherentes a la creatividad, algo que necesariamente la fundamenta y que  le da alas para convertirse en el proyecto que uno quiere y que los demás aun no saben que necesitan.

Lema del arquitecto israelí ” Que le den a las normas”