Desde que volví de vivir mi experiencia profesional por Europa, y supongo que gracias al contraste de esa perspectiva. Hay algo de lo que he sido testigo en este país que me preocupa , y es el intrusismo gubernamental en asuntos del mercado.

Primero fue con las “Misiones” de funcionarios del estado que recorrían el mundo en forma de búsqueda de oportunidades, cuando yo volvía de Rusia después de dos años de trabajar en una unidad productiva, habiendo abortado el proyecto por la poca viabilidad de ese mercado, ellos iban.

O en Dubai, con las inaccesibles económicas agendas de contactos programadas con criterio diplomáticos, y que en todas las fiestas estaban los mismos.

Ye lo peor estaba por venir, cuando me mudé de la gran capital.

En los territorios europeos tipo ” periferias ” , por equiparar para los que entienden que todo pase siempre por un centro. Lo habitual es que fueran opciones territoriales industriales válidas para la innovación y el desarrollo, con planes estratégicos para pequeñas y medianas empresas, donde florecía el “networking” , no en formato cursillo, en cuanto un sector en concreto era capaz de sacar la cabeza al mercado internacional y compartir ese hecho. Creando de forma fluida y s’olida un tejido productivo que nacía muchas veces de la fuerza de un visionario, o de la artesanía o incluso de dar otra dimensión a las tradiciones de toda la vida de ese territorio en concreto.

Eran procesos que se abrían al mundo, al mercado, y poco a poco una pequeña localidad se llenaba de opciones, de empresas de alquiler de coches, de traductores, o de hoteles para hombres y pocas mujeres de negocios, y no unicamente para turistas.

La atracción de la demanda de una sola fábrica podía dar servicio y cooperación a otro grupo empresarial y otros sub/sectores, porque la obvia improductiva opción de hacerlo todos ellos era inviable, su tablero de juego era la competencia global del mercado y eso enriquecía sus perspectivas.

Aquí en este tipo de periferias te encuentras funcionarios, olivas, cerdosy casas rurales en el mejor de los casos.

Matizo la polémica metáfora. Aquí cuando un sector funciona, los demás se olvidan, se relajan , para que innovar, si ya va bien. Y lo peor es que todos los recursos se concentrasn y van en la dirección de explotar esa única fuente de riqueza, “muy humano”.

No existe la visión, ni la prevención tan solo acciones tardías a lo que es posible anticiparse.

Así que la formación , las ETT, las subvenciones, las agencias de contratación local, y la actividad económica se enfocan hacia allí, algo que hace que ese territorio pierda oportunidad en un mercado global, se cierre en si mismo, vaya pura endogamia.

Mi plan de marketing ” Vengo del extranjero, he visto y experimentado cosas y quiero ayudar a mejorar nuestras oportunidades en el mercado global” no funcionó.

Así que siguiendo consejos de esas mismas instituciones, me uní al carro, sin saber donde me metía, y colaboré activamente con los organismos públicos que parecían tener voz y voto en el quehacer de ofrecer posibilidades y oportunidades a nuestra sociedad.

Y lo primero que descubrí fue la desconexión que existía en el territorio, el centralismo, el aislamiento, la desconfianza… una situación que creaba micro- sociedades poco dinámicas, más bien cerradas, con contactos fijos y poco acostumbradas a las reglas del libre mercado.

Las instituciones son políticas, muy mal avenidas por cierto, yo tiro por la derecha y yo por la izquierda y poco me importan si el mercado va en diagonal. Y el divertido, ahora me toca a mi, y hago todo lo contrario de lo que habías hecho tu, o tu llevas el pelo largo y yo corto, y así empezamos una y otra vez de nuevo, en definitiva porque son estructuras demandantes en si mismasm necesitan mantenerse, justificarse y eso implica que tomen cada vez más recursos públicos , para dar servicio a los emprendedores y al territorio y muchas veces crear sub/mercados paralelos.

El pez que se muerde la cola.

Pero no todo era tan negro, por el camino de ser Consultora “oficial ” de algunas de esas instituciones me encontré con personas maravillosas, eran seres individuales o grupos que a base de trabajo y horas se dejaban su esfuerzo en un enfoque más profesional de intentar entender el mercado, con poco margen de maniobra, porque el mismo sistema se lo impedia.

¿Por qué?

Llevo ya unos años intentando encontrar respuestas fáciles a grandes cuestiones.

Tal vez porque con un sueldo fijo a final de mes, difícilmente alguien se pone en la piel de lo que es un emprendedor en realidad, lo mismo que le pasa a la política. Como mucho genera empatía pero no llegan a comprender a las personas, la situación y obvio las oportunidades que se generan de estas.

Y de ayudas sociales está lleno este país y es obvio por el resultado, que no sirven para nada.

Para poderte convertir en un modelo de cambio , no has de tener miedo, y después de sobrevivir profesionalmente lo que yo considero un territorio inhóspito para mi, ya mi importa poco, y admito que el poder que acumulan algunas instituciones, intimida.  Un poder desde un palco público, tiene doble poder, y debería tener doble responsabilidad, doble efectividad y doble repercusión en los errores.

Tutelar desde el ámbito institucional las opciones del mercado como se esta haciendo tiene muchos puntos de crear in-fértil para las oportunidades. Un territorio previsible, lento, poco competitivo en el mundo global, que aceptemos de una vez es la realidad que nos esta tocando vivir, bien que cuando se trata de capacidad de consumo con agentes como Amazon, hasta el más pintado sabe lo que implica.

Esas instituciones que pagamos todos se erijen en escuelas de negocios, en sedes de emprendimiento, con montones de cursos subvencionados y proyectos que nada tienen que ver con la realidad, y lo digo y lo explico no desde mi profesionalidad, sino desde la peor de las sillas: la necesidad.