Yo no soy pedagoga, pero enseño o mejor dicho intento transmitir lo que sé.

Me gusta compartir mis conocimientos, mis experiencias, y para ello preparo mis clases, conecto con mis alumnos y creo un discurso para que les sea útil empezar una diálogo juntos.

Lo que si hago también es dar valor a su tiempo y al mio, e intento aprovechar al máximo las 30 o 80 horas que estemos juntos porque la vida nos alla reunido casual o causalmente.

Ripoll 2019

Pero como digo, eso no me hace una experta en pedagogía, si lo hace mi intención, las horas y la experiencia que agudiza el conocimiento sobre algo que haces y quieres hacer con honestidad.

Y nunca, digo nunca, has de comparar a nadie con nadie, con la intención de que eso se convierta en aprendizaje.

Bajo mi punto de vista eso, es justamente lo que separa a las personas, las distancia, las hace competir, y rendirse. Porque muchas veces compararse con otro no es más que el deseo de ganarse el amor o el beneplácito del que compara o el comparador, y muchas veces ese papel o exigencia viene de uno mismo.

El comparador cogerá cada vez más poder, y mantendrá una posición dominante, muchas veces sin quererlo. Actuará de forma contínua con ese rol esas 30, 80 hora o toda la vida, comparando una y otra vez las habilidades de una persona con otra, hasta que se de cuenta de ello.

El cree bajo su punto de vista, que hay alguien que lo hace mejor, pero como digo eso es tan solo un punto de vista que puede obvio cambiarse.

Cuando eso ocurre con los niños, o en el seno de una familia, ese no-método en el que se basa la comparación no solo nunca enseña nada, sino que complica enormemente las relaciones humanas.

Más tarde las personas, sobretodo los comparadores se preguntarán:

¿Que ha pasado con el grupo que yo quería cohesionar? o ¿Qué ha pasado con la familia que yo quería unida?

Pues a pasado que cada ser es único, diferente y auténtico y que debe crecer, formarse o experimentar desde sus propias capacidades en contraste con el aprendiaje que sea ,y no con el compañero, y nunca jamas con un hermano.

Yo no soy profesora, pero aprendo cada día como guiar a los demás en ese camino maravilloso del aprendizaje propio, porque aprender, lo hace cada uno si quiere.