personas inovadoras

Creo que lo he tratado infinidad de veces, en mis libros y en este blog, en mis conversaciones, y si hablas o trabajas conmigo verás que es uno de los temas recurrentes y los pilares de mis proyectos, propios y ajenos.

También lo es para nuestra sociedad no solo en la parte económica sino especialmente en el ámbito profesional, y muchos de los profesionales que no están en contratación, y sobre los que recae el reto de ser innovadores, a veces, muchas veces no se plantean el término como podrían.

¿Qué es innovación?

El término como otros muchos depende al contenido al que se le aplique, y una cosa innovadora , es algo nuevo, diferente de lo que precede.

Es un sustantivo femenino, algo que también lo explico en todos mis libros, especialmente en EMPRENDER EN FEMENINO, porque la innovación profesional poco se aplica a su género, y hace referencia a la acción de trasmutar algo o en introducir alguna novedad o inventar alguna cosa que no ha sido creado, viene del latín «innovatĭo»

La extensión de la palabra innovación en el contexto del mercado, es cuando adquiere ese tecnicismo y especialización que siempre me sorprende, porque siendo algo muy humano se separa de su conexión y capacidad de las personas para elevarlo a esferas casi divinas.

La innovación pertenece a las personas a su capacidad de crear, imaginar y hacer algo nuevo cuando y como les plazca.

Y la modificación, alteración o creación de un producto o servicio y la introducción en el mercado, es otra cosa muy pero que muy distinta, entonces ya no hablamos de innovación sino de democratizarla, universalizarla, esparcirla, comunicarla… y para ello introducir un producto, cambiar un uso o transfor algo en el mercado se necesitan otras cosas.

Consecuentemente a la prgunta si toda la innovación de la que es posible el ser humano para mejorar y transformar se entorno y vidas, llega al mercado, la respuesta es rotundamente no.

Y ese si que es un gran debate y un tema de reflexión que como sociedad no acometemos.