La técnologia, concretamente Internet, ha venido para quedarse y cambiar nuestro mundo, es obvio pero no inmediato sino paulatino, se inserta poco a poco en nuestro hábitos, en nuestras formas de vida. A veces facilitando actividades, otras enredándolas.

A veces, los más mayores pero especialmente los nacidos, crecidos y desarrollados en la era INTERNET, olvidan un valor esencial y básico de nuestro sistema social. La humildad de entender que si están donde están, es porque venimos de donde venimos. Algo que conviene considerar.

INTERNET es un conjunto descentralizado de redes de comunicación interconectadas que han encogido el mundo y el mercado.

El hombre cuando adquiere una nueva posición, de la forma más previsible, le entra el miedo y la ambición por mantener lo ganado, esas características no son de la materia, sino del ser humano, y se repiten en bucle a lo largo de toda la historia de nuestra evolución.

En este concreto “Zeitgeist” o Espíritu de nuestra era, hemos vuelto a repetir la historia con nuestras actitudes innatas, nuestros más ancestrales rasgos de carácter que conforman nuestra naturaleza más íntima. Y como ya ocurrió en la Era Industrial,  la ambición desmesurada, la imposibilidad del autocontrol, y la poderosa sinergia de la demanda del mercado, nos lleva a donde ahora estamos.

Pero también y sobretodo lo hace a pequeña escala, el miedo arraigado de algunos de volver a la formar parte de la mayoría, ahora que la oportunidad los ha encumbrado, aunque a estas alturas me pregunto ¿Miedo a que?

Necesito citar una frase de Mahatma Ghandi:

En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos.

La Era de la Tecnología, como todas las que nos inventamos suponen un empujón, una ruptura y un filón para algunos actores que aprovechan justamente esa oportunidad y se suben a ese carro de la famosa economía disruptiva, “Haz lo mismo que hacías pero de diferente manera segun las necesidades de cada momento.” Lógico y humano. El problema viene o es, cuando esas necesidades también se crean, se controlan o peor aun se manipulan.

Entonces pasa lo de siempre, las prácticas se vuelven abusivas, los primeros marcan las reglas, que los siguientes han de cumplir para que les entiendan, y encuentren un lugar en el mercado. Y aunque paralelamente empiece la maquinaria de la regulación y de las leyes, para cuando estas aparezcan ya hemos dejado el planeta invivible *( Que carece de las condiciones propias del bienestar.) de residuos de plásticos innecesarios, como la bolsa del supermercado por poner un ejemplo.

Siempre me pregunto, si nadie lo pensó, que el uso de este objeto cotidiano utilizado para transportar pequeñas cantidades de mercancía se podría convertir en el gran problema que es. O si se pensó y no importo el precio, hasta que el coste de la consecuencia fuera mayor.

Re-educar o concienciar a los clientes y apelar a su responsabilidad de consumo.

Hace ya 30 años, y esos son muchos, que en toda mi actividad profesional, siempre y nunca cambiará, he utilizado  la filosofía del valor añadido, algo que al final dice poco y lo dice todo, pero ahora conviene también aportar un valor diferencial más a la ecuación empresarial o profesional.

Eso que hace, va a beneficiar a corto plazo a tu sociedad y planeta

La próxima era que viviremos será sin duda la ERA ECOLÓGICA.